Estaba dispuesto a renunciar a la espada del rayo, por la simple razón de que estaría mejor en este lugar, que conmigo… podría vivir aventuras sabiendo que la espada estaría segura en la fragua de THORHOW… y así mi misión estaría completa. Pero… ¿eso era lo correcto? La verdad amaba la vida que ahora llevaba, me encantaba vivir mis aventuras, pero si me marchaba, renunciaría a seguir siendo el Contemplario del rayo, volviéndome nuevamente un ser muy débil… Pero… mientras lo pensaba fríamente… de repente Alguien toca mi puerta. - ¿Señor? Soy maya, le traje un poco de comida. Dice… - Yo no pedí comida. Respondí. - Lose, pero deduje que algo de queso de “garrí” con galletas, lo relajarían. Dice maya. - Señor, ¿desea que me encargue de ella? Pregunta

