cap.12 El comienzo de una aventura.

2240 Palabras
Después de los sucedido en la granja de mis padres y haberlo perdido todo… me refugie y desaparecí en un bosque… Pasan las horas y muchos aún se preguntaban sobre lo sucedido, mientras que  otros solo lo ignoraron y agradecieron a los dioses por la suerte que tuvieron… Pero por otra parte… me refugie en el bosque sin comida y después de asesinar al campeón y a esos paladines, ya no tenía a donde ir. Pero para empeorar las cosas… la poderosa espada que me permitió derrotar a un ejército de monstruos dejo de darme el poder del rayo… por alguna razón que aun desconozco.  Así que en resumen… termine en el bosque con nada más que una espada desgastada y a punto de romperse, sin agua ni comida, esperando a que alguna creatura salvaje me comiera. -         por todos los cielos, ¿cómo termine así? … me dije a mi mismo… Pronto oscurecería…Y mientras encendía una fogata con dos piedras. De repente una hermosa chica de pelo plateado y ropa lujosa, sale de la nada diciendo: -        Usar dos rocas para crear una llama es solo un mito, usa madera y has fuego por fricción. Dice la hermosa chica. Tomo mi espada y apunto con ella. -        ¿Quien eres, o que eres? Pregunte. -        Por todos los cielos, al menos salúdame primero, odio a los hombres fríos. Responde. -        Lo siento, normalmente no estoy acostumbrado a hablar con extrañas mujeres que salen de la nada, en medio de un bosque repleto de creaturas y brujas. Respondí sarcásticamente. -        Se nota que ni siquiera hablas con chicas, ¿cierto?. Responde de forma sarcástica. -        ¿Qué quieres? Pregunte. -        Estoy buscando a alguien que pueda llevar esa espada, al reino de los enanos. Responde la chica. -        ¿La espada? ¿Te refieres a esta espada? Pregunte. -        Si, esa misma…  Ella decide sentarse cerca y con dos ramas crea fuego… después se acomoda para  hablar me sobre el poder  de esta espada y según ella:     La espada fue  forjada y empuñada por el dios que termino la guerra en la era antigua, pero que ahora es un riesgo para todo el mundo. “Yo la verdad, no lo podía creer, pero tenía sentido ya que yo prácticamente elimine a un ejército de  pequeños monstruos, que salieron del c*****r de un gigantesco Berserker.” -        Si lo que dices es cierto, ¿porque no puedo usar la espada como antes? Pregunte. -        La espada posee mucho poder, pero como la espada fue hecha para un dios, tu cuerpo no puede usarlo constantemente.  Responde la chica. -        ¿significa que no podré volver a usar esta espada? Que porquería, ahora solo es una espada que no tiene ni filo. Respondí. -        No seas tonto, la espada te prestara su poder, pero depende. Dice la chica. -        ¿Depende de qué? Pregunte. -        Del momento, de tu fuerza, de tu voluntad, o si simplemente la espada quiere darte  ese poder. Responde la chica. -        ¿Si quiere?, ¿ósea que esta espada está viva? además ¿porque quieres llevarla al reino de los enanos?.  Pregunte. -        Es un favor que quiero pedirte a solo a ti. Dice la chica. La hermosa chica, me ofreció un trato, algo simple, según ella: Tenía que llevar esta  espada al reno de los enanos para que la reparen. Si cumplía con ese trabajo, la chica, me daría tanto dinero que nunca se terminaría, además de joyas, mujeres y soldados… el sueño de muchos… La chica se veía preocupada… y la verdad no me interesaban las recompensas… ya que también me preocupaba el daño que causaría esta poderosa espada. -        Está bien, te ayudare, pero, los humanos nunca hemos salido de este reino, así que no sabría cómo salir de aquí en primer lugar. Dije. -        No te preocupes, usare mi magia para tele transportarte a Zoox. Dice la chica. -        ¡Zoox! ¿La capital real del reino de los cambiantes? ¿y porque no me envías de una vez al reino de los enanos? Reclame. -        No tengo suficiente energía para llevarte hasta tan lejos, además, si lo hiciera, prácticamente te pagaría por nada.  Dice la chica. -        No haré esto  por tus recompensas, lo hago porque sé que esta espada causara problemas. Respondí. -        Eres muy sensato, eso me gusta, pero, cuando llegues a Zoox, tendrás que buscar la forma de viajar al reino de los elfos y después al reino de los enanos, además…no puedo dejarte ir con esas prendas. Dice la chica. La chica usa su magia y de repente…   *Ropa cae del cielo. -        Es un traje, te hará ver como un verdadero hombre, además hay un poco de dinero, úsalo. Dice la chica. Decidí ponerme la ropa que ella me dio y después de ponérmelo… Ella prepara un portal mágico hacia la lejana capital de zoox. Normalmente no sería tan dócil e incluso le preguntaría por lo menos su nombre, pero siendo honesto con lo que acaba de pasar, ya no era el de antes… y si puedo hacer algo para enmendar lo que hice, porque no ayudar entonces a una extraña. -        Te ves muy guapo, como un aventurero o un explorador. Dice la chica. -        Verdad que me veo increíble. Respondí. La chica toma mi mano y me acerca al portal mágico que ella creo. -        Cuando cruces este portal, comenzara tu aventura. Dice la chica. Me acerco para entrar al portal. Y la chica dice. -        Oye, en verdad gracias. Dice la chica. -        No sé en qué estoy metido, pero… daré lo mejor de mí. respondí. -        Me alegra escuchar eso de un verdadero héroe…. Responde la chica. Entro al portal, y de inmediato… “Aparezco en Zoox, la capital real… del reino de la r**a de los cambiantes.” Cuando abro mis ojos, estoy en la ciudad de Zoox y  de inmediato un mostró se acerca y  de forma amigable me saluda. Yo estaba muy sorprendido porque nunca conocí a otras razas... -         Buenas tardes señor, ¿le gustaría ir a inscribirse al gremio de aventureros? Pregunta el cambiante. No tenía idea porque ese cambiante era tan amable conmigo sabiendo que los humanos éramos de las razas más despreciadas de todas… hasta que recordé un pergamino que explicaba la anatomía de los cambiantes. Según el pergamino, algunos cambiantes poseían la habilidad de parecerse a los humanos, por lo que deduje que aquí todos pensarían que soy un cambiante en su forma humana. Estaba muy asombrado y aliviado… a la vez. -         Lo lamento no estoy interesado, busco a un elfo que me pueda ayudar. Respondí. -         Entiendo, pero la única forma de hacer que un elfo le ayude, es si va al gremio de aventureros. Responde el cambiante. -         Entiendo, muchas gracias. Respondí. -         Y señor, no es por faltarle al respeto, pero… usted huele a humano y si está en una forma humana, cualquiera lo confundirá con un humano. Dice el cambiante. -         Sí, es… que así me ciento más cómodo. Respondí. -         Lo entiendo, pero debería hacer algo con esa aroma, apesta a humano Dice el cambiante. Después de que el cambiante me mencionara el olor, decidí ir a una tienda de mujeres cambiantes para  comprar un perfume que esconda mi aroma. Ahora ya no olía a humano, sino más bien… rosas de magma… Después me dirigí al gremio de aventureros…Y cuando entro. Pude ver seres de la r**a de los elfos, de la r**a de las bestias…. Pero también vi seres de la r**a de los demonios y de la r**a de los ogros. Perecía una mentira… una típica escena de cuentos de hadas. Sea como sea, decidí entrar y quise hablar con un elfo que estaba coqueteando con una cambiante. -         Disculpa… quiero solicitar tu ayuda. Interrumpo al elfo. -         ¿Que quieres? Pregunta el elfo. -         Necesito que me lleves al reino de los elfos. Respondí.   El elfo, de inmediato me golpea con su cabeza y después se marcha… Yo estaba con la nariz rota y muy confundido.   Así que regrese para hablar con el elfo, pero… este me apunta con su espada. Pero antes de que el me hiciera daño… La encargada del gremio… se interpone y  me pide dejar de insistir. -         Es suficiente!! No se mataran en mi gremio, así que deja de molestar a ese elfo, turista… Dice la encargada. La encargada parecía ser una súcubo, descendiente de la r**a de los demonios, la r**a que anhela la carne humana. Así que decidí alejarme del elfo y la encargada… toma mi mano y me lleva una zona mas privada… -         ¿Por qué le pedias a ese elfo, que te llevara al reino de los elfos? Pregunta la encargada. -         Yo solo necesito ir al reino de los enanos, pero primero… -         Necesitas pasar por el reino de los elfos. Interrumpe la encargada del gremio. -         Si, ¿a quién más se lo podría pedir?.  Dije. -         Mira, no sé porque estás en tu forma humana, o de dónde vienes, pero… no puedes pedirle a un elfo ese favor. Dice la encargada. -         ¿Tu eres de la r**a de los demonios? Pregunte. -         ¿Porque lo dices? Pregunta la encargada. -         Tienes cuernos. Respondí. -         Soy una súcubo. Responde.   Las súcubos, son mujeres de la r**a demoniaca, que se alimentan de los sueños y esperanzas de las demás razas, pero lo que más desean… es la energía de los humanos…   Normalmente estaría aterrado al ver una demonio, pero, parecía ser agradable, además, si me atacaba dudo mucho que moriría, al fin y al cavo recientemente elimine a un ejército de mostros yo solo. Así que decidí hacer algo estúpido…una idea muy arriesgada.   -         ¿Y qué pasa si yo te ofrezco algo? A cambio de que me ayudes a encontrar al elfo que me lleve a su reino. Pregunte. -         Tengo un elfo en mente, pero tendrás que ofrecerme una pequeña fortuna. Dice la súcubo. -         No tengo dinero. Respondí. -         Entonces no me hagas perder mi tiempo. Responde molesta. -         Tengo algo que para ti, sería el paraíso. Respondí. -         Cielo,  eh rechazado a creaturas más grandes que me han dicho lo mismo… responde Extiendo mi brazo hacia ella. -         ¿Que tal algo de energía humana? Pregunte. -         No puede ser, ¿eres un humano? .   Se sorprende. -         Si, a cambio que guardes mi secreto y que me ayudes a buscar un elfo, dejare que absorbas algo de mi energía. Respondí. La súcubo no podía resistirse, ella no podía dejar de ver mi brazo aunque lo quisiera... así que acepta sin dudarlo. -         Aceptó… dice la súcubo desesperada.  Después… La súcubo se acerca a mi brazo y con sus manos, ella comienza extrae mi energía.  Ella parecía estar muy feliz, pero en cambió yo… me debilitaba más y más, hasta que me desmaye… ¿tal vez si fue mala idea? Cuando desperté. Estaba en un cuarto de huésped y la súcubo estaba a mi lado. -         ¿Cómo estás? Pregunta la súcubo. -         ¿Qué paso? Pregunte. -         Te desmayaste al no tener más energía. Responde la súcubo. -         ¿Cuánto dormí? Pregunte. -         Dos semanas. Responde. -         ¡Dos semanas! No estaba desmayado, estaba en coma. Reproche. -         Sí por eso me disculpo, se me fue la mano, pero… no podía resistirme a tu deliciosa energía. Se disculpa la súcubo. -         No es escusa. Reclame. -         Lose y por los inconvenientes… dejare que te quedes en este cuarto el tiempo que lo requieras. Responde. Supongo que eso era bueno…  pero igual me sentía  que ella se aprovecharía de mi… Cuando me levanto apenas podía caminar… pero la buena noticia era que la súcubo logro contactarse con una Elfa que aceptaría llevarme a su reino, a cambio de dinero. -         ¿Y cuanto cobra?  Pregunte. -         Siete monedas de plata. Responde la súcubo. -         ¡Siete! Es muchísimo dinero. respondí. -         Lo bueno es que manejo un Gremio, aquí podrías ganar el dinero si cumples misiones. Responde. -         Supongo que lo haré, pero cambiando de tema ¿cómo te llamas Súcubo? Pregunte. -         Soy Zari… Después de hablar con Zari… Ella me inscribe como aventurero en su gremio. Ahora solo tenía que hacer unas cuantas misiones para contratar a la Elfa que Zari me recomendó. La primera misión que me encomendó Zari, era ira al bosque de los cambiantes a cazar monstruos denominados…“arboles come alamas.” -         ¿Enserio esa es la misión más apropiada para mí? Pregunte. -         Oye, quieres conseguir el dinero, ¿sí o no? Responde Zari. -         Si, pero… -         Entonces no pierdas el tiempo,  sé que tienes un poder muy grande dentro de ti. Dice Zari. -         la primera vez que use este poder lastime a mucha gente, y no sé si podré usarlo de nuevo. respondí. -         Como sea, ve hacer tu misión, ve a tu aventura… Responde Zari. -         Lo hare… dije con una sonrisa.  
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