Lucia Cadaval. Mis dedos enredados en su cabello, nuestros besos desenfrenados, mis jadeos, mis ganas y ansias, todo se arremolina, todo es tan, intenso. Al abrir los ojos lo observo, su mirada tan fija que se siente como si atravesara incluso mi alma. Reacciono y lo alejo, me levanto de la cama y niego una y otra vez, mis manos tiemblan al igual que mi cuerpo, mi pecho sube y baja con descontrol, me siento extraña. Lo observo levantarse de la cama, camino de un lado a otro, mis manos sobre la cabeza, no es momento para esto, claro que no. –Illán, creo que deberías irte... –asiente. –No, no debes irte... –asiente nuevamente. – ¡Maldición! Lo siento ¿Ok? Pero creo que no deberíamos ya sabes, hacerlo, no, es muy claro que no podemos... –tomando mi mano me detiene, mantengo la mirada gach

