Al despertar una leve punzada amenaza en mi cabeza y no, no es por el vino, es por tanto llorar, por tanto pensar y darle tanta vuelta al asunto. Veo todo oscuro, salgo de mi habitación y encuentro un plato sobre mi mesa y una nota de Assia dejándome saber que me ha dejado algo de comer. Sonrió un poco y levantando la tapa, es sopa y huele delicioso, lo tomo y camino hasta el balcón, tomando asiento disfruto comiendo. Está algo tibia, la noche ya está aquí y ni siquiera tengo idea que hora es, pero en cuanto termine de comer, tomare una ducha y me iré a dormir nuevamente. Al terminar la comida tomo camino al baño, el agua cayendo por todo mi cuerpo logra que me relaje que me olvide por un instante de lo ocurrido. Al terminar salgo y cubro mi cuerpo con la toalla, mi cabello goteando agua,

