37La señora Palmer se encontraba tan bien al término de una quincena, que su madre sintió que ya no era necesario destinarle todo su tiempo a ella; y contentándose con visitarla una o dos veces al día, dio fin a esta etapa para volver a su propio hogar y a sus propias costumbres, encontrando a las señoritas Dashwood muy dispuestas a retomar la parte que habían desempeñado en ellas. Al tercer o cuarto día tras haberse reinstalado en Berkeley Street, la señora Jennings, recién de vuelta de su visita cotidiana a la señora Palmer, entró con un aire de tan apremiante importancia en la sala donde Elinor se encontraba a solas, que ésta se preparó para escuchar algo prodigioso; y tras haberle dado sólo el tiempo necesario para formarse tal idea, comenzó de inmediato a fundamentarla diciendo: . -

