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2493 Palabras

40 -Bien, señorita Dashwood -dijo la señora Jennings con una sonrisa sagaz apenas se hubo ido el caballero-, no le preguntaré lo que le ha estado diciendo el coronel, pues aunque, por mi honor, intenté no escuchar, no pude evitar oír lo suficiente para entender lo que él pretendía. Le aseguro que nunca en mi vida he estado más contenta, y le deseo de todo corazón que ello la alegre. -Gracias, señora -dijo Elinor-. Es motivo de gran alegría para mí, y siento que hay una gran sensibilidad en la bondad del coronel Brandon. No muchos hombres actuarían como él lo ha hecho. ¡Pocos tienen un corazón tan compasivo! En toda mi vida había estado tan asombrada. -¡Buen Dios, querida, qué modesta es usted! A mí no me extraña en absoluto, porque ahora último he pensado muchas veces que era muy probab

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