Capítulo 1

1660 Palabras
—AAAHHHH—Grito cuando un dolor casi agónico en la pierna me despierta, no puedo abrir bien los ojos, y lo poco que veo es borroso, escucho ¿Aves? ¿Grillos? ¿Dónde mierda estoy? Cierro los ojos, para enfocarme en mis otros sentidos, ya que la vista esta del asco, hay humedad, demasiada, estoy sudando como puerco, ¿Qué maldito infierno es este? De nuevo me enfoco en los demás sentidos, huele a pasto… a tierra, estoy sobre algo duro. Escucho agua correr, abro los ojos, y aunque mis otros sentidos me lo dicen, necesito que mis ojos sean los que confirmen—Estoy en el puto bosque Digo casi en un grito, cuando aun con todo borroso, veo colores verdes, y café. Escucho unas voces hablando, susurrando, creo, trato de buscarlos, o al menos saber donde carajo están. Pero solo miro al frente, porque veo una mancha frente a mi, una persona, blanca, eso es claro, no distingo bien el cabello, pero tiene mucha piel expuesta, algo dice en voz baja y su voz suena dulce, es una mujer. Un suave tacto en mi pierna, cálido, y experto. Seguido de un dolor nuevamente agónico en la pierna, casi lacerante. —Ahhh mierda—Digo en voz alta, pero no para, y gracias a este mismo dolor, de nuevo caigo en una inconsciencia total. (…) El sonido de un mosquito en mi oído me molesta, muevo la mano para espantarlo, me duelen los brazos, y un calor intenso me hace abrir los ojos. La luz me molesta, por lo que los cierro de inmediato, un gruñido de frustración sale de mi boca, y como puedo me siento, abro los ojos con calma, parpadeando varias veces, adaptando mis ojos. Y tengo que ahogar un grito al ver donde mierda estoy. Es una … ¿Cabaña? ¿Choza? Esta construido con bambú o algún tipo de tallo de planta. Estoy en el piso, sobre un petate de palma. —¿Qué sucede? —Trato de moverme, pero un dolor intenso me recorre el cuerpo, miro donde ha sido originado, y me sorprendo de ver mi pierna en un muy rustico entablillado, y aunque no es yeso lo que tengo, es una combinación que la mantiene inmóvil. Aunque el trabajo es hecho con elementos naturales, me sorprende el profesionalismo de este. —¿Hola? Grito, pero de inmediato me arrepiento al sentir mi garganta tan jodida. Sigo inspeccionando el lugar, no necesito saber que no puedo moverme, ya que el dolor me haría desmayar de nuevo. De hecho ahora me duele, pero solo como una punzada ¿Cuándo me rompí la pierna? Veo otro petate en la otra esquina, unas rocas como mesas, y cosas tejidas, no puedo ver mucho desde el piso, pero lo que veo, son plantas, en contenedores de ¿Vidrio? Eso es extraño, no cuadra con el resto de lo que hay aquí. Aunque también veo alcohol, y gasas, ¿Un estetoscopio? Aunque es algo viejo su diseño sé que es costoso, y de excelente marca. Un hombre entra a la choza, y me sorprendo solo con verlo. Es alto cabello largo amarrado en una coleta, es de piel morena, y nada de eso es sorprendente, lo que mas preguntas me genera es su vestimenta, literalmente solo esta usando un taparrabos, el hombre es fuerte, tiene músculos por el cuerpo, que viendo el lugar, no es de gimnasio, es de la vida diaria que aquí tiene ¿Pero que es aquí? —Disculpa ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? ¿Qué sucedió? —Pero no me contesta, solo me mira con clara molestia ¿Por qué? ¿Yo que le hice? —¿Hablas español? ¿Ingles? ¿Me entiendes? Pero su mirada es dura, aunque me observa no dice nada. Suspiro con resignación, trato de levantarme ignorando el dolor que tengo en la pierna, pero unas manos fuertes me sostienen de los hombres, observo a quien me toma de las manos —Suéltame—Le digo tratando de moverme, de quitarme de su agarre, pero es fuerte, y yo estoy algo incapacitado. Muevo mis manos para que me suelte, pero el movimiento me hace gritar de dolor. El hombre solo me mira sin mostrar emociones—Necesito agua Le digo el se separa y vuelve a colocarse en la puerta, como si estuviera resguardando, ¿Seré prisionero? Paso saliva, y el miedo comienza a presentarse, porque las verdaderas preguntas comienzan a molestarme ¿Qué hago aquí? ¿Qué necesitan de mi? ¿Estoy secuestrados? ¿Es por dinero? ¿Cómo terminé con la pierna rota? Trato de recuperar el ultimo recuerdo, el cual es el de estar en el bar con mis colegas, ¿Cuánto tiempo ha pasado de eso? Sabiendo que no tengo nada encima, busco mi celular, o mi reloj, pero no están, y por primera vez presto atención a lo que tengo puesto, aun tengo mi camisa, la cual ya es gris y no blanca, el pantalón fue cortado, y parece un short con el que parezco un maldito niño. Mis tenis ¿Dónde están mis tenis? Los busco con la mirada, y no los veo por ningún lado, y me fijo que el hombre custodiando la puerta esta descalzo. Un vago recuerdo de una ¿rubia o pelirroja? Aparece en mi mente, aunque no recuerdo su cara, pero si que recuerdo lo que hacia entre sus tetas. Pero después de eso no recuerdo nada mas. Un grito mental ataca mi cerebro, por no recordar nada ¿Cómo fui tan idiota de beber hasta perderme? Yo no hago eso, nunca. ¿En que pensaba? Mientras me pregunto eso una y otra vez. Un movimiento en la puerta llama mi atención. El grandulón se mueve y da paso a otra persona. Tengo que evitar un jadeo de sorpresa al ver entrar a una chica… una mujer… y dios santo que mujer. Es una mujer claramente blanca, rubia, pero que con la exposición al sol, esta bronceada, no ese bronceado que nos pasa a los blancos que solo nos ponemos rojo a lo pendejo, parecemos camarones. Ella tiene su piel blanca, apiñonada, claramente ha estado por tiempo prolongado en el sol. Pero se ve realmente preciosa. Su cabello cae en ondas rebeldes y aunque es rubia, la misma exposición al sol es le da diferentes tonalidades. Su nariz es respingada, fina, y sus labios delgados si, pero sensuales, sus mejillas chapeadas tal vez por el calor, no es muy alta, pero su cuerpo es delicioso, trae un taparrabos igual que el del hombre, y un top que le cubre el pecho. Sus piernas son largas, y muy fuertes, su abdomen marcado, y sus brazos delgados pero fuertes. Su pecho no es grande, es justo de la medida ideal a su cuerpo, firme y bien formado. Paso saliva ignorando el dolor de la garganta, porque necesito calmar la erección que sé, se formara si sigo mirando ese monumento de mujer. Ella escucha al hombre, no he podido detallar sus ojos, pero de perfil se ve tan bien. —Disculpa, ¿Hablas español? ¿Ingles? ¿Me entiendes? ¿Me podrían dar agua? ¿Me podrían explicar lo que sucede? —Ella posa por fin sus ojos en mi, y tengo que recordarme como respirar. Son los ojos mas grandes que he visto en mi puta vida, redondos, pero al final con una ligera inclinación hacia arriba, su color es de un café claro, como miel, o jarabe de sirope. Como caramelo. Se acerca a mi, noto también que esta descalza, el hombre no deja de decirle algo en una lengua que no entiendo, pero ella se mantiene en silencio. ¿Será que no puede hablar? Comienza a revisar mi pierna, los dedos de mis pies, el movimiento, cuando la levanta un poco, yo me quejo suave, y una débil sonrisa se dibuja en su hermoso rostro, dejándome sin aliento. Mientras ella baja mi pierna y sigue revisando, también mis heridas en las manos, que son leves, pero aun así ella solo revisa, con sus manos me empuja para costarme y como un corderito sin voluntad yo obedezco a sus instrucciones no dadas —¿Eres médico? ¿Tu me hiciste eso en la pierna? —Le pregunto pero ella no responde, me quita la camisa con cuidado, y revisa una herida en mi costilla, ni si quiera la había notado—¿Qué sucedió? Pero ella es una tumba, no habla, solo me examina, y siendo sincero estoy mas que embobado mirándola. Se levanta, toma el estetoscopio y comienza a revisar mis signos vitales, y su tacto hace bastante mella en mis sentidos. Pero solo cierro los ojos, e imagino que es un colega quien lo hace, para evitar la vergüenza de que se me ponga dura solo con su ligero tacto. Cundo por fin termina me ayuda a sentarme de nuevo. Va por agua y me la da, agradezco eso, me la tomo toda de un trago y ella rueda los ojos, no sé porque, pero yo simplemente le pido mas. —Por favor, ¿puedo tomar mas? —Pero ya me esta dando otro poco en un cuenco, y lo agradezco, mi cuerpo lo agrace—¿Qué sucede? ¿Dónde estoy? Ella se va a levantar, pero la tomo de la muñeca con fuerza, y el hombre de inmediato me pone una daga en el cuello ¿De donde la sacó? —De acuerdo, de acuerdo—Le digo soltándola—No quería ofenderlos, solo que necesito respuestas. Cuando la chica se levanta, el hombre quita su daga de mi cuello. Y por mas que quiera tener respuestas, estos dos no me las darán. Y yo necesito saber ¿Qué sucede? Pero no creo que suceda pronto, mientras tendré que confiar en estas dos personas que no tengo idea de cual sean sus intenciones… aunque medicamente, parece que ella sabe lo que hace.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR