DOLOR.

1890 Palabras

TRISTÁN. —¿Qué me estás diciendo, Luciano? —Enmudecí al escuchar las palabras de Luciano, había varias semanas que lo sentía un tanto distante, como si entre nosotros hubiese sucedido algo y yo fuera el único que no se enteró, pero esto que acaba de decirme me dejó en completo silencio. Comprendía su molestia; pero yo no era responsable de nada.   —Lo que acabas de escuchar, la noche que saliste a cenar con Imperio. Ofelia me llamó pidiendo ayuda porque un tipo quería entrar a la casa. Cuando llegué no había nadie, pero vi que la puerta estaba forzada, así que me quedé a hacerle compañía, charlamos y me ofreció un refresco, el cual acepté porque nunca me imaginé que iba a drogarme ¡Me drogó! Esa chiquilla es el demonio.   Me puse de pie e imaginé que mi semblante no era mejor que el d

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