- Se puede saber que narices pasa hijo? No paras de dar vueltas de un lado a otro y lo peor es que has conseguido ponerme nervioso y ni siquiera sé por qué!!
- Perdona papá, tienes razón. - suspiro con pesadez y me siento junto a él-
- Qué pasa hijo? Que te preocupa?
- Angel, él me preocupa. Llevo casi una semana sin verlo, no coge el teléfono y temo que haya empeorado.
- Y entonces por qué no te acercas a su casa?
- No se papá, simplemente no me he atrevido.
- Sé que tienes miedo de que te digan que tu mejor amigo ha empeorado o que algo le haya pasado hijo pero... no crees que a Angel le gustaría que estuvieras junto a él?
- Creo que tienes razón...
- Mira hijo... vuelve a llamarlo, inténtalo de nuevo!! Sino, no pierdes nada con ir y preguntar.
- De acuerdo papá, ahora mismo lo vuelvo a intentar sino esta misma tarde voy a su casa.
Me levanto rápidamente y cojo el teléfono de la mesa, me vuelvo a sentar junto a mi padre y marcó el teléfono de Angel.
Un tono..., dos.., tres tonos, y cuando creo que no voy a tener suerte alguien descuelga y ni siquiera doy tiempo a contestar.
- Hola macho, ya era hora de que dieras señales de vida!! No crees?
- Hola Juan Angel...
Es Clara, sin duda no esperaba que ella contestara, su voz suena muy apagada.
- Hola Clara. Perdona pensé...
- No te preocupes.
- Y ángel, que tal se encuentra? Llevo días sin veros por la cafetería y no me cogía el teléfono, me estaba preocupando.
Clara no habla, no se que pasa e insisto.
- Clara..., que pasa?
- Angel ha empeorado, hace unos días vino la doctora y...
Clara vuelve a callar y de pronto la escucho llorar.
- Clara que pasa?
Sigue sin contestarme, sigue llorando y no sé qué decir.
- Clara escúchame, voy para allá de acuerdo?
No me contesta y cuelga el teléfono. Miro a mi padre al que se le escapa una lagrima, sin duda a escuchado la conversación y se a emocionado.
- Te lo dije hijo... te necesitan.
- No sé cómo te la apañas papá pero siempre tienes que llevar la razón!!
Al fin me sonríe y es la fuerza que necesito para levantarme de la silla, cambiarme y estar en casa de Angel en menos de diez minutos.
Llego a la puerta y respiro profundamente mientras llamo, enseguida se abre la puerta y aparece Clara. Me quedo sin habla.... La mujer que tengo frente a mí no es la que vi hace casi una semana, está muchísimo más delgada, joder!! Está ojerosa, pálida, demacrada y su tristeza se extiende por su rostro, intenta sonreír y me hace pasar dentro.
- Clara me has dejado preocupado, que ocurre?
Me mira fijamente y su ojos comienzan a humedecerse, no se que hacer y entonces recuerdo cuando Angel me dijo que Clara siempre dice que los abrazos los debería de recetar el médico, porque hay abrazos que curan el alma, en aquella ocasión recuerdo que me hizo gracia, pero ahora creo que es justamente lo que necesita. Abro mis brazos y ella viene hacia mí, la abrazo con fuerza mientras llora y le beso en la cabeza. Me duele en el alma verla así, daría cualquier cosa porque no sufriera y aguanto el nudo que comienza a formarse en mi garganta.
Por fin parece calmarse y se separa con rapidez, baja la vista y se pone algo incómoda.
- Angel está peor, hace unos días vino la doctora de paliativos y le aumentó la dosis de la medicación, dijo... dijo que le queda poco tiempo.
Veo como intenta ser fuerte para no volver a derrumbarse.
- Ahora mismo duerme, la medicación es fuerte y le hace dormir casi todo el día.
Nos miramos en silencio, ninguno sabe qué decir y me pierdo en sus ojos, esos ojos tristes que tanto me hablan.
- Iba... a preparar café, te apetece?
Asiento con una sonrisa y camino junto a ella hacia la cocina.
Mientras prepara el café me fijo en un pequeño monitor en el qué veo dormir a Angel, miro a Clara y ella me sonríe con tristeza.
- Es el monitor de Carla cuando era pequeña, así puedo bajar aquí abajo sin temor a no escucharlo si me llama.
Sin duda está mujer no deja de sorprenderme.
Hablamos mientras tomamos el café y esperamos a ver si Ángel despierta. Clara está preocupada por los niños, Carla pregunta mucho y aunque trata de explicarle es muy pequeña para comprender, aunque el que más le preocupa es Robert, no quiere hablar, se encierra en su dormitorio y no sabe qué hacer con él, su hermano ha intentado hablar con él, siempre han tenido muy buena relación pero tampoco a conseguido nada.
Veo la tristeza y la preocupación en su mirada y decido hacer algo más tarde. Robert es un buen chico y muy adulto para su edad, cuando quedaba con Angel siempre venía acompañado por él, le conozco desde pequeño, siempre estaba incluido en nuestras conversaciones y existía buena sintonia entre los tres, creo que quizá conmigo quiera hablar, por lo menos lo intentaré.
- Clara, dales tiempo, aún son pequeños y mira a lo que se tienen que enfrentar, ya es complicado para nosotros, imagínate para ellos...
La mañana pasa y Angel sigue sin despertar, llega la hora de salir los niños del colegio y decido marcharme no sin antes prometer pasarme a la tarde para poder ver a Angel.
Me plantó en la puerta del instituto, debo hablar con Robert, no sé si será buena idea, ni como lo tomará pero debo intentarlo. Los chicos comienzan a salir y al fin veo al fondo a Robert. Llamo su atención, me mira confundido y comienza a acercarse a mí.
- Qué haces tú por aquí?
- Pasaba por aquí y vi que estabais saliendo, decidí esperarte, pensé que te gustaría que te acompañara a casa.
Por su cara de pocos amigos, no se cree lo que le digo, y no lo culpo, yo mismo pienso que a sonado a encerrona.
- Qué quieres Angel?
- Sólo..., solo quería hablar contigo un momento, estoy preocupado por tu madre.
Lo está pensando, mira hacia a otro lado y al fin cede.
- De acuerdo, te acompañaré. - Me dice sonriendo al fin.