Ha pasado una semana desde el entierro, una larga semana en la que Clara no a parado de llorar. El entierro fue duro, triste, desolador... El dolor que sentimos es devastador. Pero pasan los días, la vida... y cada uno asume a su manera la muerte de Ángel. Sonrìo al recordar aquello que decía sobre la muerte, "es tan sólo una señal de que he vivido".
Llego a casa de Clara, abre la puerta su hermano Lucas y no me sorprende encontrar a Clara de nuevo llorando, está con su cuñada Carmen e Irene la mujer de Manuel.
Incapaz de no consolarla me acerco, la abrazo y la beso con cariño en el pelo mientras intento tranquilizarla hablándole al oído. Cuando por fin parece tranquilizarse cae de pronto desplomada entre mis brazos. Miedo, pánico, terror, un nudo se forma en mi garganta y en mi pecho que no me deja respirar, Clara está en el suelo entre mis brazos, no reacciona, la llamo una y otra vez, Carmen e Irene lloran, Lucas me pide que la recueste en el sofá, pero lo segundos se hacen eternos y a mí me falta el aire hasta que al fin Clara abre sus ojos y consigo respirar, me mira asustada, yo...le sonrío.
- Hola Princesa.... - digo intentando animarla.
Ella me sonríe y mi mundo se sacude, no la había visto sonreír desde que murió Ángel.
- Te encuentras mejor Clara? - pregunta Irene.
Clara asiente, la barbilla vuelve a temblarle, abro mis brazos de nuevo y la rodeo, el llanto comienza de nuevo. Estoy tan preocupado por ella que no soy consciente de cómo la he llamado hasta que alzo la vista y veo a Lucas con el ceño fruncido y a Carmen e Irene interrogándome con la mirada. En serio? Por qué la he llamado así?
- Irene, dame una bolsita de tila del armario. -pide Carmen-.
- No hace falta, no os preocupéis, estoy bien -dice Clara de pronto-.
- Estás bien? No digas tonterías Clara!! -protesta Carmen-. Mira Clara.... se que lo estás pasando mal, que esto es muy duro, pero te prometo que el tiempo suavizará tu dolor. Pero debes alimentarte bien, descansar correctamente... Debes cuidarte por Dios!! Pretendes que tus hijos se preocupen por tí, por el estado en el que te encuentras?
Clara asiente en silencio, sabe que Carmen lleva razón.
- Aún no puedo creer que Ángel no esté, que nunca volverá...
Carmen la mira apenada. Durante un rato todos lloramos en la cocina. Es muy triste ver cómo esta maldita enfermedad destroza una familia, pero a pesar del dolor Clara limpia sus lágrimas y afirma:
- Debo ser fuerte, tengo que sacar a mis hijos adelante, Dios, por qué tenía que irse?
Ninguno podemos responder a eso.
Descubro que tras la puerta un par de ojos lo observan todo, me acerco y veo a Carla, la miró con cariño. De pronto entra como un torbellino y se planta frente a su madre.
- Por qué me mientes mamá? Por qué has dicho que papá nunca volverá? Tu me dijiste que él siempre estaría conmigo.
- Carla mi vida...
Pero el dolor que siente es tan grande que le impide hablar y vuelven los sollozos. Miro a todos y comprendo que debo ser yo quien hable. Tragando el nudo miro a mí pequeña princesa, me agacho para estar a su altura y le cojo sus manitas.
- Carla, mamá no te ha mentido.
Carla parpadea no entendiendo.
- Escucha princesa... mi madre siempre decía que cuándo ya no estuviera con nosotros y me sintiera triste, en la noche, mirara las estrellas, la más grande, la más hermosa... esa sería ella y que su magia me haría sonreír. Sabes? , funciona. Ahora cada vez que me siento triste lo hago y sonrió y sé que está conmigo aunque no pueda verla.
Sin pensarlo, Carla corre a la terraza, mira al cielo y sonríe mientras yo cojo su manita.
- Has visto como es verdad? Tu padre está contigo aunque no lo veas, su magia te ha echo sonreír.
Carla insiste.
- Pero mamá dijo....
- Sé lo que dijo tu mamá princesa, pero eres aún pequeña para comprender algunas cosas, cuando crezcas un poquito mas lo comprenderás todo, pero mientras, quiere mucho a mamá porque ella te necesita.
Carla asiente haciendo un puchero y conmovido la abrazo mientras observó cómo su madre hace un esfuerzo por no volver a derrumbarse.