Gracias..

803 Palabras
Voy de camino a casa de Angel. Clara me llamó hace un rato, Angel quiere hablar conmigo y no comprendo la urgencia, le pregunto a Clara pero no sabe el motivo. Siempre voy después del trabajo y sin embargo hoy parece tener prisa. He hablado con Manuel, mi socio y amigo y e salido antes del trabajo, al ritmo que voy se va a arrepentir de haberse asociado conmigo, estos meses lo estoy cargando de trabajo por ayudar Angel y su familia. Manuel fue a ver a Angel un par de veces con Irene su mujer, ellas iban juntas al colegio de pequeñas. Angel está tan deteriorado qué Manuel decidió no ir más pues lo pasaba fatal al verlo así. La verdad es que ya casi no puede hablar, se fatiga enseguida, a veces pierde la memoria y otras repite varias veces las cosas. Creo que como dijo la doctora, el cáncer ya está extendido por todo el cuerpo. Por suerte hay algunos detalles que Clara no sabe, Angel nos hizo prometer a Lucas y a mí que no le contaríamos ciertas cosas, según él, no había motivo para preocuparla más. No estoy muy de acuerdo, ella tiene derecho a saber pero, digo por suerte porque Clara no es ni la sombra de la mujer que conocí aquel día y no solo en lo físico que también, sino anímicamente, siempre está en las nubes, no escucha, no sonríe y sus ojos... Sus ojos ya no brillan. Confieso que me tiene trastocado, me acuesto, me levanto y paso el día pensando y no se que hacer para mitigar su dolor, para que se alimente, para que sonría... Intento llevarle siempre algo que le guste para que se alimente , algún libro que le gusta para que se distraiga, Robert le pone la música que le gusta para animarla... Aún así sus ojos siguen sin brillo y las sonrisas son apenas visibles. La mirada siempre perdida y la obligo a menudo a mirarme, me habla sin palabras y la abrazo, que otra cosa puedo hacer... Llego a casa de Angel, Clara abre la puerta con una triste sonrisa y me informa que Angel me espera. Antes de entrar a su dormitorio respiro lentamente, abro y lo encuentro con la mirada perdida. - Qué tal te encuentras hoy Angel? No contesta, me sonríe con tristeza y mira hacia una silla invitándome a sentarme. Me mira fijamente y una lagrima cae por su rostro. - Gracias... Lo miro sin entender. - Gracias por todo, me has recordado por qué eres mi mejor amigo. Aguanto el tipo como puedo, sin hablar. - Sé que hablas con Robert a menudo y por suerte te escucha, también sé que bajas a sus partidos y que te preocupas por como se siente. Sé que Carla te adora "príncipe" - ambos reímos - y que juegas con ella cuándo se encuentra triste. - Angel, no tienes que... - Si tengo.. - me corta- tengo mucho, muchísimo que agradecerte y quiero pedirte algo... - Por supuesto, pide lo que quieras. - Cuando ya no esté..., cuando me haya ido, sigue cuidando de ellos, necesitarán todo el apoyo y el cariño posible y aunque cuentan con la familia, tu apoyo será más necesario que nunca. Intento contener el nudo que se forma en mi garganta y asiento. - En cuanto a Clara... Por qué no me dijiste que la conocías? Mi cara es de sorpresa, hasta que comprendo que Robert le ha debido contar. El día qué hablé con él en el instituto le conté como conocí a su madre, la situación en la que la encontré, como me encontraba yo mismo y como la situación me hizo comprender que todos en momentos así necesitamos ayuda aún sin pedirla. Intenté hacerle comprender que su madre sufría y no sólo por su padre sino además por ellos y aún así sacaba fuerzas y anteponia una sonrisa. - Y que te hubiera dicho Angel? Como te explico como la encontré sin ni tan siquiera saber el motivo? Y cuando lo supe.... como preocuparte más? Ahora el que asiente es el, su semblante es serio y las lágrimas siguen bajando por su rostro y sigue hablando ya muy debilitado. - Se como te preocupas por ella y que le traes sus dulces preferidos para intentar que se alimente bien, incluso algún libro de sus autores favoritos para que se enretenga... - dice mirando hacia la mesita donde está el libro que le traje a Clara- Sabes que ella no lo va a pasar bien y va a necesitar más ayuda que nadie. Mis lágrimas comienzan a salir sin control, agarro su mano, asiento y afirmo: - No te preocupes, yo me ocuparé de todo, de acuerdo? - Gracias amigo. Y enternecidos nos abrazamos, ya estaba todo dicho.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR