>> -Todas mis amigas de mi clase tienen un papá ¿por qué no tengo uno? –dijo mi hija pequeña esa tarde después de sus clases, era apenas una pequeña, comenzaba a comprender el mundo -Él no puede estar aquí –me miró confundida -¿Por qué? –preguntó con lágrimas en los ojos, el corazón se me rompía al verla llorar de ese modo, me sentía impotente por no poder darle lo que ella quería -Está muy ocupado, hace un viaje muy largo –mentí, quería hacerla sentir mejor -¿Pronto va a regresar? Mis amigas siempre hacen viajes con sus papás ¿por qué nosotras no podemos ir con él? –sus lágrimas me hacían sentir el dolor del abandono, yo tampoco comprendía por qué las cosas tenían que ser así ¿qué podía responderle? -Es un largo viaje –tenía un nudo el garganta, pero debía ser fuerte -¿Cuánd

