capitulo 3

2219 Palabras
Alessia Estoy en el departamento escuchando un poco de música para eliminar la rabia que tengo, ya que con el enojo no puedo mezclar los estudios. Odio desconfiar de Aitor, pero no entiendo porque no puedo conocer su familia. ¡Nos vamos a casar! ¿A caso su padre no va a ir al matrimonio? Al final decido pasar mi tarde estudiando y me pierdo en mis materias. Son las 10 de la noche y Aitor aún no llega, al final me duermo esperando un estúpido mensaje o, aunque sea una llamada, para no dormirme preocupada, pero nunca sucede.  (***) — Princesa despierta preparé el desayuno. —  Escucho muy a lo lejos dado que aún estoy dormida. Me levanto y me meto a la ducha sin tomar en cuenta que Aitor tenía el desayuno en la mesita de noche. Cierro la puerta del baño, porque no quiero que se meta a duchar conmigo sigo molesta. — Ale por favor... siento lo de ayer... estuvimos en una reunión hasta la media noche. Abre la puerta. Decido ignorarlo porque siempre me convence de que lo perdone, pero estoy harta de sentir que me esconde. Salgo de la ducha y él está sentado fuera del baño. — Vamos Ale... solo nos queda hoy para disfrutar juntos, no te enojes... sabes que te amo. — ¿Porque no quieres presentarme a tu padre?, no lo entiendo Aitor. —Mi padre es muy complicado, no quiero que nuestros problemas con la empresa intervengan con lo que tenemos. — ¿Aitor te avergüenzas de mí? Quizás tú padre quiere a alguien que se dedique a lo mismo que a tu. —  pregunto con la mirada baja. —Ale no me avergüenzo de ti, simplemente es complicado. — levanta mi cabeza. — ¿Te has visto?, eres hermosa. Sabes cómo me pones, me tienes loco. Yo me sonrojo al escuchar sus palabras. Siempre termino cediendo, levanto mi mirada y él tiene esa sonrisa que me enamora. — Vamos a salir para compensar la cena de ayer. —Preferiría quedarme aquí. Tengo demasiado que estudiar y podríamos hacer algo en casa. — Cocinaré pastas. —  dice dejando un dulce beso en mis labios. — me alejaré porque verte solo con esa toalla y con tu cuerpo mojado me tienta demasiado. Yo me arreglo solo un poco, como estaremos en casa, voy a su oficina y me dedico a estudiar ahí. Es una sala pequeña con un escritorio y un librero que siempre tiene lleno, en ese librero la mitad son mis libros, ya que en el verano me vine con él, para pasar más tiempo juntos. Me acomodo en el sofá y leo mis materias mientras me sirvo el desayuno que me preparo, estudio durante tres horas seguidas. Decido ir a ver como cocina Aitor. Me asomo sin hacer ruido y ahí está cocinando. Me acerco a él y lo abrazo por la espalda. — Quieres que te ayude a preparar la salsa.  — Tengo todo listo tu solo acomódate. — deja un beso en mis labios. Comemos unas ricas pastas, acompañado de un delicioso vino. Pasamos nuestra tarde recostados yo leyendo un libro y él con su computador trabajando. Me costaba entender porque trabajaba tanto; es un hombre joven solo tiene 23 años al igual que yo. Y cuando yo no estoy en la cuidad con él solo se la pasa trabajando. Siempre dice que tiene que cumplir con demasiadas expectativas de su padre, y que no quiere decepcionarlo. Estoy leyendo Culpa Nuestra... y el solo me observa; me mata saber lo idiota que es Nick por no perdonar a Noah. Cuando le dice que está con Sophía siento como mi corazón se rompe. ¿Les pasa que se toman muy a pecho lo que leen? Siento que mi corazón se rompe al igual que el de Noah al escuchar esas palabras. — A veces me arrepiento de regalarte ese libro siempre que lo lees terminas igual. Si es cierto, el termina abrazándome cada vez que leo el libro. Esta es como la milésima vez. — Buscare libros nuevos para ti. Así no relees más ese libro. Yo le sonrió porque me encanta que me regale libros. Lo que él no sabe es que, aunque tenga mi librero lleno seguiré leyendo este. Termino mi fin de semana lleno de amor y caricias. Me despido del cuándo el bus se aleja del terminal. Debo llegar a mi casa y arreglar mis cosas para una nueva semana de clases. Y ver a tu querido doctorcito. Si... ¿Ni siquiera lo niegas? Eres mi conciencia pensamos lo mismo. Luego de dos horas de viaje tomó un taxi para llegar a mi casa. A las 8 de la tarde me llama mi hermana. Ella está estudiando en Madrid y me reclama que vio una foto mía en la cuidad y que no la fui la visitar. Pero no fui porque sea una mala hermana. Si no porque ella siempre está de salida. Uno no puede llegar a su departamento sin avisar porque nunca la encuentras. Le prometí que cuando viaje de nuevo, pasaría por su departamento para que salgamos por ahí.                                                                              ***  Dann Mi fin de semana pasó volando; me dediqué solo a revisar las pruebas que tenía pendientes y realizando nuevas preguntas para los test de esta semana. Hoy ya es lunes y sé que la volveré a ver, me levanto y me doy una ducha. Llegue a mi clase de manera normal y pasó algo que jamás pensé que me pasaría impartiendo clases en esta universidad. Trate de oler con más cuidado no quería equivocarme. ¡Carajo! ¡¿Olía a hierba?! — Detente... no vas a entrar a mi clase así. — le dije al estudiante llamado Aníbal. Todos expectantes a lo que él respondió. — ¿Que pasa Dr.?, no me diga que nunca ha probado un poquito... —dijo descaradamente, es obvio que estaba muy drogado, estoy seguro de que en su sano juicio jamás se atrevería a responder de esa forma. — No vas a entrar a mi clase drogado. cuando se te pase el subidón vuelves. Sin decir más lo saque de la sala. Mi día ya había empezado mal... y estaba a punto de empeorar. Ale salió tras de él, y en el  mismo momento yo salí tras de ellos. ¿Por qué? No tengo ni puta idea. Pero me hirvió la sangre ver como salía tras de él. —Como se te ocurre venir drogado. — le reclamaba Ale a su amiguito. — No me sermones Ale tuve un fin de semana horrible... Además, como si él no se drogara... Carraspéo de forma fuerte para que deje de hablar. — Srta. Fitz me parece una falta de respeto que saliera de mi clase justo en el momento que iba a comenzar. —Dr. Dann vuelvo de inmediato a su clase, solo me estaba asegurando que mi amigo este bien. —Se ve bastante bien... teniendo en cuenta lo drogado que está. Porque sentí el olor a marihuana a penas se acercó a la sala. —Te dije que igual se drogaba. ¿O si no como conocería el olor? — Por favor, Aníbal no empeores las cosas. Toma un poco de aire y ve a tu casa. No manejes por favor no quiero que te pase nada. — le deja un beso en la mejilla y camina hacia la sala. Yo camino tras ella y le tomo del brazo cuidadosamente, para que se voltee y me mire. — No deberías preocuparte tanto... vino drogado porque quiso. Es un irresponsable. — Ahora me tratas de tu... pensé que era la Srta. Fitz... además usted no tendría por qué haber salido tras de nosotros, y no tiene idea de todo lo que le sucede a Aníbal, no deberías juzgarlo. — Ale... eres mi mejor alumna y no quiero que te involucren con él, porque quería proponerte que seas mi ayudante para el próximo semestre. —Tengo que pensarlo. — me responde molesta Fue lo único que dijo antes de entrar a la clase. Ella pasó primero y yo esperé unos segundos. — Lo siento chicos me surgió una llamada. Ahora si comenzaremos con el parcial y luego veremos la clase de Endodoncias. El aire aún está demasiado tenso por lo que nadie alega por el test. No puedo dejar de mirarla y eso me molesta. Hace lo de siempre, se recoge el pelo para dar el parcial. Entrega el parcial con su bolso en mano y camina hacia la puerta. No puedo creer que se fuera, en el tiempo que llevo dándole clases; jamás había faltado a una clase y estoy segura de que se fue detrás de su amigo. Doy mi clase de forma normal, pero aún estoy molesto. Cuando salgo de la clase camino hacia la clínica que está separa por un par de cuadras en el campus y la veo en una plaza con él. Creo que lo está consolando porque ambos están abrazados, y eso me toca los cojones, camino intentando no pensar en lo que vi. Llego a la clínica con un humor de perros y todos lo notan. He retado a mis alumnos a cargo más de una vez por cosas minúsculas, lo que normalmente jamás hago. Encuentro que tengo colegas que se empeñan mucho en apretar a los chicos. Yo también lo hago, pero lo justo y necesario. Estar en clínica ya les genera bastante estrés como para que yo los presione más. Pero hoy no es mi día y me la suda que les aumente el estrés. — ¿Me puedes decir que te pasa hoy?, tú nunca presionas a tus alumnos de esa forma. Pensé que yo era el Doctor Malhumorado. — Hoy se han equivocado más que nunca.... y no estoy de humor para tus juegos Cristóbal. — Que pasa Amigo... no te toco sexo este fin se semana... por eso estas con ese humor de perros. — le di una mirada de pocos amigos y el levanto las manos en señal de rendición. Ya son las 5 de la tarde y por lo menos me queda poco tiempo para volver a mi departamento. — Dann... supongo que vas a ir a la fiesta de inicio de clases... — No estoy de humor para ir de fiesta. — Vamos Dann ¿eres mi mejor amigo o no? Además, asistirán todos los años de la carrera. En ese preciso momento pasa Ale por mi cabeza, por lo que se, siempre va con sus amigas. — Ok. Me convenciste. ¿A qué hora está programada? —Ese es mi amigo. A la media noche es una buena hora para llegar. — Quien más va de la facultad. — ¿De los docentes? —Si —Casi la mayoría como siempre... esta bienvenida es igual que la fiesta de dentista intermedio, todo el mundo asiste. Yo asiento y termino de mejor ánimo mi tarde en clínica. Llego a mi departamento y me relajo un rato, fue un día estúpidamente largo donde estaba de mal humor. Son las 10 de la noche y Cris llega a mi departamento para que lleguemos juntos a la fiesta. Mientras me visto con unos jeans de color azul y una camiseta de algodón del mismo color que deja ver mi trabajado cuerpo con lo ajustada que me queda. Cris lleva unos jeans color n***o y una camiseta blanca. Yo decidí irme en mi moto y Cris se fue en su coche. Llegamos a la discoteca Camelot; la cual siempre utilizábamos para realizar las fiestas de la facultad. Me dirijo a la barra y noto que a diferencia de otros años esta discoteca está más llena. Trato de buscarla con la mirada y después de unos minutos la encuentro. Dios mío se ve hermosa... lleva una minifalda negra y un top color piel. Puedo ver sus largas piernas y se me pasan miles de cosas por la mente. Lo fácil que sería pasar mis manos por debajo de esa falda y acariciar sus muslos, mientras bailamos. Ella sale a bailar con el idiota de Aníbal y puedo ver como se mueve su pequeña falda, dejando ver claramente sus muslos. me molesta saber que la baila con ella, sabiendo que me gustaría ser yo quien tengo su cuerpo pegado al mío.   — ¿Porque la miras tanto? — pregunta mi amigo y colega con una sonrisa.   — Me gusta mirar lo que pronto será mío. — lo miro arrogante.    — No lo creo amigo...está comprometida. —dice burlándose de mí.    —Te apuesto lo que quieras que me meto entre sus piernas. Él me observa incrédulo y observa a Ale —Acepto. Si pierdes quiero tu moto. —Ok... — digo sin pensarlo, sé que ganare la apuesta, pude notar lo nerviosa que estaba ese día en mi auto. —Tu qué quieres si ganas... Lo que dudo. —Lo haría solo por el placer, pero ese auto tuyo último modelo me gusta. Lo duda varios minutos y al final acepta.   — Si es por mi auto nuevo, ¿tiene que ser con tiempo no crees?  — Dime el tiempo, uno que sea considerado claramente.   —Tienes hasta la fiesta de dentista intermedio.    —Con eso es suficiente. Así fue como empezó todo. 
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