Alessia Despertar en sus brazos fue más placentero de lo que pensé, mi celular no paraba de sonar, sabía que era Aitor, pero en este momento no me apetecía hablar con él. Me levante de forma cuidadosa, para no despertarlo y fue algo imposible, ya que estaba envuelta en sus brazos. Él se movió, dejándome pasó para levantarme. — Dime que es una broma, son las—mira el reloj— 6:00 de la mañana. Vuelve a la cama, nos queda media hora. — Siempre me levanto a esta hora, el bus tarda demasiado en llegar a la facultad. — Hoy soy tu taxi personal, por favor vuelve a la cama. No negaré que fue una de las mejores propuestas que he recibido. El verlo medio dormido, semidesnudo, rogándome que vuelva a la cama, era uno de esos sueños prohibidos que jamás piensas que se cumplirán. Yo sonrió como

