CAPÍTULO VEINTISIETE Subieron la escalera y vieron a Trudy sentada en la mesa de hierro. Seguía en bata, con una toalla alrededor de la cabeza. “Oh”. Parecía un poco sorprendida de verlos. “Ya están de vuelta”. Megan se precipitó hacia ella y se lanzó al regazo de su madre. “¡Tengo una tortuga, mamá, mira!”. Se la lanzó a la cara. Trudy se apartó instintivamente y la jarra de agua que tenía delante salió volando. Philip se había desplomado sobre los cojines. Era impresionante la forma en que se retorcía hasta el borde para no mojarse, sin levantar la vista de su pantalla. “¿Quieres que traiga una toalla?”, preguntó Justin. Megan gemía de placer, balanceándose sobre su madre, manteniendo los pies en alto. Trudy intentaba defender sus regiones más delicadas de los pies voladores. Le d

