Caminé como por instinto hacia el kiosco y al parecer aquella noticia estaba siendo bastante vendida esa mañana, la gente revisaba, leía y le comentaba al que estuviera a su lado, agradecí a mí misma la ocurrencia de haberme puesto de nuevo las lentillas de contacto antes de salir, de todos modos la foto del periódico me mostraba con mi antigua imagen. Me coloqué la capucha del suéter y seguí aparentando ser un chico rubio con simple gafas cuadradas. —No tienes que hacer esto —me animó Josephine en voz muy baja un paso detrás de mí, cuando en realidad tendría que ser yo la que estuviera sacándola de preocupaciones. En silencio y sin hacerle caso le pagué al vendedor, un viejo gordo de bigote graso que de inmediato me entregó el periódico del día. —En realidad

