Cierro los ojos, asintiendo, para caer en un letargo donde sus ojos inyectados de furia me observan y su rostro con salpicaduras de sangre me protege. Abro los luceros, tomando una bocanada de aire, al sentir que me faltaba. Miro a los lados, observando la habitación de Hércules en la oscuridad. Pestañeo, buscando claridad en mi vista, para ver su cuerpo, acostado boca abajo a mi costado. Levanto mi mano, cubriendo mi cuello, sintiendo una venda arroparlo. Arrugo mi cejo, quitando la sábana de mis piernas. Noto la falta de ropa, ante la brisa fría palpar mi piel desnuda. Camino hacia el closet, tomando una de sus grandes camisas de algodón, enfundándomela. Cruzo mis brazos, mirándole en la penumbra del lugar. Decido salir, cerrando las puertas corredizas con delicadeza. ─Agatha ─mani

