Mis ojos se abren, observando el elegante departamento, con una decoración minimalista en colores oscuros como el n***o y el plomo. Puedo notar luces led en color morado, dándole un ambiente erótico al lugar. ─Freya, puedes ir al cuarto que está en el pasillo, a la derecha ─explica Donovan, la adolescente no lo duda dos veces y corre allí. Tomo su brazo en el camino, deteniéndole. ─¿Qué se dice? ─Inquiero. Ella rueda los ojos, mirando a Hércules. ─Gracias… aunque de todas maneras me siento raptada y no sufro del síndrome de Estocolmo ─dice rápidamente, respirando profundo─, pero gracias, por mantenernos vivas. Supongo. ─Lanza un beso hacia mí, yéndose. Niego con mi cabeza una sonrisa. Lo más importante para mí, es una adolescente con personalidad de una anciana. Detengo mis ojos

