Aprovecho de admirar el azul de sus ojos, que es lo que llama mi atención en su rostro. Él toma asiento en el sillón, cruzando sus piernas y estirando sus brazos. ─¿Qué carajos haces aquí? ─Gruñe Hércules hacia él. ─Estoy vigilándote ─menciona, esbozando una sonrisa─. Ella sabe dónde están los diamantes rojos y por lo que veo eres su niñera ─agrega, posando sus ojos en mí. Proporciona su imponencia y oscuridad en mi mirada. ─Eso no fue lo que negocié ─manifiesta Donovan molesto. ─Bueno, aquí sabes bien, que cuando rompes un código… los “negocios” son un poco cambiantes dependiendo de lo que desee el Boss ─comenta, llamando mi atención. ─Vete a la mierda, Ares ─farfullo, frunciendo mis labios. Hércules posa uno de sus brazos en mi camino, para interrumpir mis ganas de golpear la

