Capítulo 48: Una bala por él Alonzo –¡Alonzo! La repentina imagen de Steffano corriendo hacía mí tras despegarse de la protección de Fernando llamó mi atención. Ya se habían llevado a Leone tan solo breves instantes antes y en dirección a un paradero desconocido, seguramente perfecto para cumplir una penitencia que merecía. El cadáver de Ernesto Neri ya había sido recogido junto a los demás que cayeron en batalla, toda el área se encontraba limpia y preparada para ser expuesta ante los infantes de la casa. No dudé en recibir al pequeño en brazos en cuanto ingresó, poco me importaba el dolor en el cuerpo o el rendimiento de mis músculos. Mucho mayor y penosa se tornó la espera en busca de su salvación. Por un momento se sintió como si tuviera perdida una de las cosas más importantes e

