… ALEK Perfecta. No había otra palabra para describirla. Había salido del edificio tan rápido, como si corriera un maratón y la meta fueran mis brazos. Iba sonrojada, su mirada buscaba donde posarse para no conectar con la mía y temblaba sin control. Era simplemente magnífico saber que quien provocaba aquello era yo. —Quiero cambiar de lugar con Jane —dijo una bella chica pelirroja entre pucheros, mientras recibía a mi pequeña cazadora y le indicaba que subiera a la limusina, en la parte trasera. Ni loco la dejaría adelante con Lenin. Ella debía ser apreciada solo por mí, por mis ojos. Ella era mía, y no podía esperar a quitarle ese tentador vestido y hacerla gritar mi nombre, en mi habitación, en mi cama, entre mis brazos, fundida con mi cuerpo siendo uno solo. No quería espe

