JANE —El guiso está bastante bueno. ¿Quién lo hizo?. Quiso saber Vane, saboreando el bocado que acababa de llevarse a la boca. O quizá, a lo mejor, solo lo dijo para romper con el infinito silencio que se apoderaba del comedor. La mirada que le dirigí en ese momento la hizo callar por completo y solo siguió comiendo. Como toda pregunta encuentra siempre su respuesta, el inoportuno Asa respondió con sutil voz: —Alana. Seguido de aquella respuesta lo que tanto había tratado de evitar, sucedió. Alek, quien era el núcleo de aquel determinado silencio, dejó caer sus cubiertos en el plato, me miró con un gesto furioso de "me mentiste" y pasó la servilleta por sus hermosos labios. —Pediré una pizza. Determinó. Lanzó la servilleta con fastidio, para después salir del comedor hech

