CAPÍTULO 21.2

1067 Palabras

... —¿Entonces no hablas con tus padres?. —No… El día que entraste a mi oficina estaba tratando de comunicarme con papá, pero no recibió la llamada. Creo que está molesto y la que debería estarlo, soy yo. Alek me cubrió con su saco y tomó mi pierna, dejándola sobre su pelvis. El espacio en el auto era pequeño, pero estar así con él lo volvía cómodo. —¿Quién era Gustav?. Hice una mueca de desagrado al escuchar su nombre, luego recordé que él también lo conocía y me guardé una nota mental para preguntarle sobre ese día, luego. —Él era el hijastro de mi tio. Crecimos juntos y casi siempre estuvo detrás de Mía y de mí. —Suspiré con pesar recordando ese día y lo abracé un poco más. —Un día estábamos conversando de trivialidades, los tres, cerca de una fuente, cuando unos accionistas

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