MIA —No te vayas. —Le pedí de nuevo, buscando su mirada en aquel espacio pequeño. —Es demasiado peligroso. Nunca sabes quien podría ser tu enemigo. —Voy con Andry. —besó suave y lento mis hombros, cayó de nuevo en el asiento del auto y sonrío. —Iré a Rusia, acabaré con esta pesadilla y volveré. ¿De acuerdo?. Negué. —Te irás por mucho tiempo. —Solo una o dos semanas. —Apartó mi cabello de mi rostro, dejando una dulce caricia sobre mi mejilla. —Volveré antes de que siquiera notes mi ausencia. —Pero ya la estoy notando y no me gusta. —Hablé entre pucheros, haciendo círculos con mi índice sobre su pecho. Además ¿Qué pasara si Andry también resulta herido. —Entonces alguien más nos ayudará. Siempre hay alguien que desea traicionar a Sergei. —afirmó muy seguro. Sin embargo, yo no

