… —¿Entonces me extrañó, señora Zakharov? Reí en son de burla. ¿Qué si lo había extrañado? Había sentido muchas cosas por él. Extrañarlo era lo de menos. —¿Tú qué crees? —le respondí con picardía, jalando su brazo para que me abrazara de la cintura, en lo que con la otra mano acariciaba mi cabeza. . —Me hizo falta mi dosis matutina de señor "B" todo este tiempo. Habíamos hecho el amor toda la noche y aún así parecía insuficiente. Alek pellizcó mis nalgas y mordió el lóbulo de mi oreja,sonriendo con picardía. —Bueno, pero eso lo podemos solucionar, nena. Me sujetó de la cintura con una mano, deslizó su mano libre por mi nuca e hizo presión para sellar nuestro encuentro matutino con un beso. Me llevó a otro mundo cuando me subió a su regazo y encajó su cadera a la mía, para

