Encaminada pero sola Ya tenía dos semanas en la empresa de mi esposo. Se estaba portando magnífico conmigo. Hasta había alcanzado a hacer algunas amigas aunque de la edad de él pero me trataban con mucho respeto. Siempre les había hablado de mí, enamorado por completo pero nunca les había comentado a que me dedicaba. Me quedaba sorprendida escuchando sus historias. Los primeros días me abrumaba porque me parecía que eran demasiadas cosas las que debía atender. Pero poco a poco fui aprendiendo y me pareció sencillo, solo debía organizarme y llevar al día cada pedido, era una gran comercializadora de alimentos de primera necesidad. El cansancio del día hacía que terminará un poco nostálgica extrañando a mis niños entonces él me propuso: —Amor vamos a buscar a los niños ¿Quieres? Ya t

