XXV Desconcentrada un tanto de su labor de limpiar los pequeños baños, la dama de fuego, que ahí era solo una chica sencilla, sin nada que ocultar, recordaba lo sucedido noches atrás, cuando Ronald pareció estar muy triste al saber que Megan no los acompañaría a comer. Sabía que él acababa de salir de un baile privado, no comprendía en ese instante por qué deseaba seguir viéndola. —Verás, solo quería charlar con ella otro poco —respondió el amigo llevando una mano a su cabello—. Es una chica interesante. —Voy a tratar de insistirle… —Olivia no pudo seguir hablando, pues Alex la tomó por un brazo y con su mirada le dijo que mejor dejara las cosas como estaban. Ronald se fue en un taxi, tampoco deseaba ser un mal tercio. No obstante, Olivia no pudo dejar pasar la expresión del hombre, de

