PARTE FINAL XLVI Los días transcurrían inquietantemente lentos. Ya se cumplía una semana y media desde que Olivia había viajado a los Estados Unidos, y casi tres desde la última vez que vio a su esposo. Estaba agitada, descompensada, no comía bien, tampoco dormía. Los primeros síntomas del embarazo le estaban afectando, trasbocaba mucho y no soportaba algunos olores. Megan sospechaba que algo malo le pasaba, no obstante, para no perturbarla más, no decía nada. Se dedicaba a cuidar a los pequeños y a cuidar de su amiga que la necesitaba más que nunca. En esa pequeña mansión de playa no les faltaba nada, Alexander cubrió todo, incluso tenían una cocinera. Guardias por todos lados, playa privada. Eran los privilegios de una cárcel lujosa. La vida del CEO también tuvo que seguir. Debía ir

