Capítulo XXIII: Presente. —¡Solo estás exagerando! Abrí los ojos de golpe, el grito me había despertado. —¡Te estoy diciendo lo que creo! —respondió la voz de mi padre. Estiré mi mano para tomar el celular, presioné el botón principal y entonces la luz me cegó un instante. —John, eso no es posible, nuestra hija no está pasando por eso —la voz de mi madre me hiso reaccionar. Eso y la hora que marcaba mi celular: 3:23 p.m. —No puede ser — me quejé sentándome de golpe. Me había quedado dormida, se suponía que tenía que ir a la universidad, pero luego de la academia tenía tanto sueño que me había quedado dormida. —Cariño, no puedes cerrarte.

