-Tienes que irte Alaric...si Gunther viene. -asintió suspirando. -Está bien. Me iré, pero antes de hacerlo necesito hacer otra cosa - sonrió acercándose a mí, sus manos tomaron mi cintura y apegándome a él sus labios tocaron los míos una vez más, era dulce y cuidadoso, casi como si fuera a romperme si era demasiado brusco. Me apego a la pared sin romper el beso, pero las cosas buenas no duran demasiado, comenzaron a tocar la puerta y no tuve necesidad de adivinar quién era. Alaric me miro nervioso, me aparte rápidamente de su cuerpo sabiendo que estaba en problemas. -En la ducha- susurré mientras Alaric me miraba confundido. -Tienes que estar bromeando. - -Alaric! - me miro frunciendo el ceño, pero finalmente lo hizo. Abrí la puerta tan rápido como pude, Gunther estaba frente a ella

