—Mi hermano iba a ser el donante, pero no era compatible. O sea sí, pero no lo suficiente porque hay una enfermedad grave que podría darme si las células no son casi idénticas a las mías —de pronto, ya no puedo seguir sentada y me levanto para acercarme a la ventana—. En noviembre apareció un desconocido más compatible que mi hermano. No sé como un extraño es más compatible que mi familia, pero bueno, entonces empecé con el tratamiento. Quimioterapia intensiva, fue lo que dijeron en el hospital, además de una cosa llamada radioterapia. Es más fácil hablar cuando me recargo en la ventana y jugueteo con mi cabello, cuando tengo la vista clavada en el suelo y me encojo lo más que puedo. Cuando me derrumbé y empecé a llorar como loca desconsolada ante la puerta de André, se preocupó, me invi

