La oficina del director está tan concurrida como estadio en la gran final de fútbol. Tomo asiento en una silla acolchonada que está alejada del grupo de tres chicas y un tipo chaparro y espero a que me llamen. En mi mente rememoro los últimos momentos que viví de la pelea. Entre varios compañeros y algunos profesores detuvieron la pelea épica. Demi terminó en el suelo, pero Romina no le hizo daño, la empujó, pero de ahí en fuera se contuvo. Ana Laura se puso a llorar incontrolablemente mientras se pegaba a la pared, una de sus amigas la consolaba y entre ella y otro chico la sacaron del embrollo. Carlos apareció de nuevo y me jaló mientras esquivábamos a dos tipos que se empujaban. Quise quedarme para cerciorarme de que Demi estaba bien, pero me llegó más fuerte el olor a orina y tuve que

