Siento un empujón en el hombro y trastabillo hacia adelanto, alcanzo a sostenerme de la manija de la puerta, me salvé de la caída, pero no me salvo del líquido caliente que cae sobre mi hombro. Suelto una exclamación de dolor, volteo y veo que un líquido moja mi sudadera. La separo de mi piel para evitar la sensación de quemazón. Me llega un aroma frutal; creo que es té. ―¡Perdona, perdona! ―se disculpa Estela quien toma una servilleta―. Estaba viendo el video de... Y entonces cae en la cuenta de que soy yo con quien está hablando. Aun tiene la boca entreabierta de cuando estaba hablando, pero su mirada es entre avergonzada y burlona, como buen punto para ella, no detiene la limpieza de mi sudadera. ―Brisa ―dice con los dientes apretados―. No fue mi intención tirarte el té, es que estab

