A quien me enseñó lo fácil que es caer en el amor y la puñalada de la desilusión. ¿Quién diría que llegamos a esto? Antes que nada, permíteme darte las buenas noches, días o tardes. Da igual, poco me importa a qué hora veas esto, ya no puedes reprocharme; si me juzgas, estaré tan lejos que me va a dar igual. Y eso es lo principal; que entiendas que has quedado fuera, ya no me afecta ver tu rostro, ya no me impresiona tu cultura, ya no me alegra pensar en tu sonrisa. Lo que diga hoy, créeme, se ha enterrado en el olvido. No pienso mandar esta grabación a los cuatro, porque como bien sabes ahora que viste la introducción; cometí el error de enamorarme de cuatro personas que no valían la pena. Aún así, si acaso recibes el chisme completo, sé que al escuchar esto, no podrás evitar ponerte el

