Se supone que la vida siempre nos trae cosas buenas, algunas veces subestimamos nuestro propio desempeño basándonos en lo malgastado que esta el sistema, el mundo y nosotros mismos. Cuando miramos al cielo siempre tratamos de buscar un punto fijo que nos guie hacia nuestro próximo destino, que nos muestre el camino correcto o por lo menos, que nos mande una estrella fugaz para un deseo que seguramente se cumplirá mucho más adelante. Cuando estaba en el pequeño patio de mi casa tocando la leve hierva que crecía en el, le pedía a Dios lo mismo, aunque muchas veces al crecer había considerado que fue al mismísimo satanás que lo hice. Imagine que incluso el me escuchaba en mi amargo y turbio dolor, pero no me intereso. Nunca invoque a nadie, nunca llame a nadie más que a mí mismo, solo ansi
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


