Todos se encontraban en el opulento y majestuoso salón, en el centro de la habitación, sentados en un hermoso juego de sillas y mesa de ébano, adornado con un mantel de terciopelo vino tinto, que hacia juegos con las cortinas, tres candelabros de oro como centro de mesa, sobre el comedor de tamaño mediano dispuesto para pocos invitados, sobre una elegante alfombra rectangular de algodón color dorado que combinaba con los detalles dorados distribuidos por toda la decoración. En el fondo de la pared, a espaldas del anfitrión Zachary Campbell, se encontraba una inmensa pintura al óleo donde fueron retratados la antigua familia Campbell, donde se podía apreciar a un elegante hombre de cabello entrecano de pie con expresión severa Ethan Campbell. Sentada en una silla con actitud a

