HUG DI SANTI Las puertas de la mansión Olivera se abren y capto al primer segundo en como todas las miradas se posan en mi dirección. O más específico a alguien más. Hombre, mujeres y algunos camareros se detienen a mirar a la mujer que llevo agarrada de mi brazo. Valeri Petrov. Que con su sola presencia ha captado la atención de muchos. El sonido de sus tacones resuenan. Y es que el solo acto de su presencia en el lugar es motivo para que más de uno se pierda en su belleza. Y es lo que más me gusta, me satisface y enardece, siempre tener lo mejor. Y en esta gala lo tengo yo. No estaba equivocado cuando la vi por primera vez. Con un solo movimiento suelto a Valeri de mi brazo hasta posarla frente a mi. Su melena pelirroja se desliza, y es tan sedosa que me detengo a pasar mi ma
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