CAPÍTULO 8 PT2

1005 Palabras

HUGO DI SANTI –No es tuya– habla el castaño. Una sonrisa curva mis labios. –¿Qué te hace pensar que no? – el tráfico de mujeres abunda en esta región y son bares o discotecas en donde esta práctica aberrante es usada. No la practico, porque simplemente me asquea. Me siento en el mueble dejando que la pelirroja se siente en mis piernas. Me acerco a su oído y susurro. –Sigueme el juego, cerecita– asiente enseguida. No se si es muy confiada por aceptar muy pronto o tal vez tonta. Endereza su espalda. Su mano se aferra a mi chaqueta y presiona fuerte. Reposo mi mano en su espalda baja. Los presentes toman asiento mientras ambos tiempos se mantienen de pie. Levanto la mano para que las mujeres continúen su trabajo. Mi dulce cerecita endereza su espalda. Su mirada se mantiene fija

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR