Regresé a la clínica. Sin poder dormir, me ocupé de la limpieza y la reposición. Revisé los cultivos; aún no había evidencia de bacterias dañinas, pero aún era pronto. Las muestras de tejido fueron más reveladoras. Los cortes transversales de la placenta mostraron que el revestimiento endometrial se había adelgazado prematuramente, algo que no debería ocurrir hasta el noveno mes. Además, se había producido apoptosis de las células del trofoblasto y las células epiteliales endometriales, lo que facilitó la liberación prematura de la placenta. En términos sencillos, su placenta se desprendió como si ya hubiera dado a luz, cuando el bebé aún se estaba desarrollando. El desprendimiento provocó una hemorragia masiva y sufrimiento fetal. Me recosté en mi silla de laboratorio, con la cabeza dan

