Capítulo XXXIV

2585 Palabras

Libertad erótica… Era una magnífica noche para dejar volar la imaginación, una vez lista le hice saber a Ignacio que estaba preparada para salir. Una limusina pasó por nosotros y en ella iban dos parejas más. Pero yo era la única que llevaba lencería y los hombres que iban allí me observaban con ojos lujuriosos. Uno de ellos le dijo a Ignacio: __ ¡Qué buena hembra tienes! ¿Participarán en intercambios? __ Ambos nos miramos y respondimos en unísono: __¡No, tenemos otros planes! __ La verdad lo que deseaba era probar el placer de sentir mi cuerpo atado ante una multitud. No tenía ni idea de la técnica que intentarían conmigo pero iba dispuesta a todo y le había dicho a Ignacio que aprendiera para que pudiera complacerme luego. No sería capaz al menos por ahora de dejar que otro hombre t

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