Habemos varias chicas en la estancia donde nos dijo Lea que es el nombre de la mujer que nos cuidará y velará por nosotras en la mayoría del tiempo.
-Bien... El tema de la subasta, es un bello refugio de animales donde recojo animales exóticos y no tan exóticos. Mi lindo edén de flores, mis animalitos, mis chicas-hoy lleva un vestido rosa pastel pegado y escotado-. Quiero que elijan un animal, y que ustedes le pongan un poquito más para que se escuche extravagante, les doy un ejemplo; Cisne del Tíbet. Mientras más extravagante se escuche mayor será la cantidad de compra y más dinero tendrán.
Varias chicas asienten, parece que algunas ya estuvieron en subastas pasadas por la creatividad de los nombres, dos destacan del resto "Canario Dorado" y "Paloma Blanca".
Lea va anotando mientras se los van diciendo, me deja a mí para el último.
-Gata Negra.
Deja de escribir y me sonríe.
-La mejor de mi centro de adopción-dice contenta.
Termina de anotar y da el número a cada una de nosotras, nos lleva a una especie de cuarto donde debes elegir varias cosas para que la subaste se vea atractiva, va desde vestidos hasta prendas íntimas, hay demasiados accesorios. Antifaces, aretes, pulseras, y cosas un poco subidas que no creo usar.
-Claire... Ven por favor-voy a dónde ella está, y se me queda viendo, le da la tableta al joven que la acompaña.
Ella misma se va en busca de algo que no sé que es. Regresa con un conjunto caótico y unas cosas más.
-Quiero que te pongas esto... Vas a ser el broche de oro de la subasta y tienes que ser la mejor.
Me lo pruebo por petición de ella, cuando salgo aplaude al ver cómo me queda.
-¡Fantástico!-dice-Con un buen maquillaje y otros accesorios, te verás espectacular.
Eso espero.
(_+_)
Llegó a casa algo cansada, a Lea se le ocurrió llevarme de compras, todo para que después de la subasta me fuera con un vestido a la casa de mi comprador. Es hora de decirle a mi madre que saldré de viaje.
La veo en su cama, se ve cansada, tiene el respirador en su nariz, está dormida, no es bueno molestarla. Cierro la puerta, camino a mi dormitorio, cierro la puerta y al hacerlo alguien me jala y estampa contra la cama.
Henry.
El perfume lo delata.
Me empiezo a forzejear con él cuando me estrella contra la cama.
Lo escucho maniobrar su cinturón, pero no dejo de moverme, me da la vuelta y baja mis pantalones, se a donde quiere llegar, no me va a violar en mi casa. Grito antes de que si quiera se interne entre mis piernas. Me lo quitan de encima, creo que es mi papá pero me sorprende ver qué es el de él.
-¡Te lo advertí, Henry!
-¿Estás bien?-mi padre se pone a mi lado y me ayuda a cubrir mi parte íntima.
-¡Eres una maldita rata!-grita Henry.
-¡Cállate, Henry!-le grita su padre-. Llevenselo de mi vista que lo voy a ahorcar.
Tres sujetos se lo llevan dejando a mi padre, al padre de Henry y a mí.
-Lamento esto, Ronald.
-Tu hijo casi viola a mi hija, dame una razón para no ponerle una demanda por esto.
-Sabes que no puedes hacerlo-es futuro gobernador y dañaría su imagen-. Puedo darte una dotación de todo el licor que quieras en el bar, u otra cosa.
La operación de mamá, ya no sería necesario que me vendiera.
-Quiero todo el licor que pueda consumir en el bar-¿Qué mierda hace?
Siempre pensé que mi padre era un héroe, un hombre bueno y digno de cualquier mujer que ella quisiera, siempre trabajaba a las horas que debía, no bebía frente a mí, nunca llegaba tarde, siempre tenía espacio para mi madre y para mí, siempre fue un padre y esposo ejemplar.
Pero todo se acabó.
Ese hombre ya no existe.
Ahora es un maldito borracho que se está volviendo un aprovechado de las situaciones.
-De acuerdo... Fue un placer, hacer negocios.
Sale de casa y quiero matar a mi papá, pero se va antes de que le pueda decir algo. Me pongo a llorar, ese idiota por poco me viola y mi padre no tiene ninguna respuesta. Sólo beber.
Es un... Yo que pensé que le quedaba algo de cariño, pero ya vi que el alcohol también le borro eso por mí.
(_+_)
Me visto, para la subasta que está a punto de empezar. Escucho que las chicas susurran que alguien está entre el público, parece que hace mucho que no venía a una subasta.
-Bien señoritas, la subasta está por comenzar... Recuerden, empezamos con la subasta, para después pasar a la fiesta y de ahí cada quien se va con sus compradores.
Para este punto, todas firmamos el documento que dice que somos concientes y que nadie nos está obligando a hacer esto.
Se acerca a mí y sonríe ante mi reflejo, pone sus manos en mis hombros y aprieta de manera ligera.
-La mejor de mi jardín. Todavía sigo dudando en ponerte en la subasta.
-¿Por qué deberías dudar?
-Porque no eres como las otras-me da la vuelta y se agacha a mi altura-. Esto lo estás haciendo por qué quieres que tu mamá esté bien, muchas lo hacen por ellas. Y eso mi querida niña es algo de admirarse. Te he llegado a querer en esta semana, puedes pedirme el dinero que necesitas para tú mamá y no...
-Gracias... Pero ya accedí y te firme un contrato.
-Espero y tengas suerte esta noche.
Se levanta y se va para después ponerse a trabajar en la subasta. Me siento en mi silla y medito sus palabras, no, yo firme un contrato, tengo que hacerlo, es una de las enseñanzas de mi padre, sí te comprometes a algo terminalo por más tentador que sean sus salidas.
Así lo haré.
Varias de las chicas son subastadas y las grandes cantidades son puestas en un tablero eléctrico que va cambiando conforme pasa la subasta, veo al público y varias personas son de dinero, y otras van en representación de alguien con dinero, puedo ver a Henry y a su padre, ambos visten un traje n***o con una camisa blanca. Del otro lado de la sala veo a Lea con una sonrisa en el rostro, la subasta está saliendo como ella lo planeo. Aplaude cuando un trato se cierra.
Henry sólo observa a mis compañeras, pero no compra a ninguna. Tragó despacio.
-Te toca, gatito.
Asiento y me pongo en la jaula que Lea me dio para mí.
Me meto en ella y siento como mis nervios crecen en mi cuerpo, pero no digo nada, sólo me concentró en lo que tengo que hacer, veo el látigo en mi mano, suspiró consciente de lo que voy a hacer con él. Me sacan a dónde está el público, suspiró, todavía nadie puede verme. Y eso es por la manta negra que cubre mi jaula.
-Y para terminar con esta bella subasta-dice la voz del anunciante, recuerdo lo que me dijo Lea el día de ayer.
Has que todo el mundo se pele por ti, demuestra que esta gata tiene garras.
Eso haré.
Me subo a la tela que cuelga en la jaula, una dónde está bien sujeta de los mismos barrotes, no llevo máscara ni otra cosa que oculte mi rostro, pero sí un maquillaje oscuro que cubre mis párpados, y algo que da la impresión de que son orejas de gato. Me enredó en las largas tiras de tela.
-Una de las favoritas de nuestra, Señora-se escuchan los aplausos para Lea-, su nueva adquisición. Démosle el aplauso a nuestra Gata Negra.
Veo como la tela empieza a abandonar la jaula para mostrarme ante las personas que esperan deseosas el conocerme, o tener una noción de mí. Doy un latigazo al suelo, y sonrió por el sonido que hizo al caer al suelo.
-Un poco agresiva nuestra Gata-dice el anunciante.
El cabello me cuelga y como lo llevo suelto ayuda bastante, voy a jugar con esto. Lea se acerca a mi jaula y sonríe al verme arriba.
-Ven aquí, Gata-ordena en un tono suave.
Me bajo cómo me subí, me acerco a Lea que abre la jaula, me deja salir como si de verdad fuera un animal.
-Como verán les dejo lo mejor para el final-me hace dar una vuelta.
Puedo ver la cara de Henry, está que babea en el suelo, sabe que soy yo, y también su padre. Que también hace lo que sea por mantenerse en su sitio y no arrancarme la ropa.
-Gata, mía-giro mi cabeza a ella y me guiña un ojo.
El permiso que necesito, sé que está mal lo que estoy haciendo, pero por un momento dejo de ser la Claire que todo el mundo conoce y me permito sacar a la Gata Negra que necesita que la domen y mimen.
Pongo el látigo en una de mis manos, y camino por el escenario, que es como una pasarela. Caminó por ese lugar, con cuidado, de la nada me nace el dar un latigazo en el suelo, pero creo que agarro el ritmo, y doy varios mientras avanzo al final del escenario, hago girar el látigo por encima de mi cabeza y finalmente lo dejó caer en un costado mío. Entre las personas justo la que está frente a mí llama mi atención, así como yo capture su atención, él la mía. Lleva un traje totalmente n***o y se le ve bien. Me bajo del escenario consciente de las miradas que llevo conmigo.
Me permite sentarme en sus piernas y jugar con su corbata, para después dejarme lamer su mejilla, su erección la siento perfectamente, sonrió contra su mejilla. Sus manos suben a mi cintura, y parece no querer soltarme.
-No soy tuya, pequeño cuervo-me levanto de sus piernas y lo escucho bufar.
-Todavía.