La mañana del martes, Keith recogió a los mellizos junto a Dana. Jun no había querido hablar con los niños sobre ella y Keith pues, ni quería ilusionarlos, prefirió mantener todo en silencio. —¿Estás segura? —la abraza —Puedes pasar un día con nosotros o ir a esa reunión aburrida. —No puedo y lo sabes —le da un peso rápido —Ahora vete y cuida de los niños. Keith hace un amago nada contento. Por seguridad van en una camioneta azul marino, llegan a la empresa y el valet parking se asombra cuando su jefe sale del auto que pensó que sería de algún otro empresario. Seguido de él, bajan los otros tres niños, reconoce a Dana más a los otros dos no. Lo más impresionante es que el varón era una miniatura de su jefe ¿Tal vez un hijo perdido? Pensó. Las dos niñas son juguetonas y deso

