Admitía no ser el mejor ejemplar de padre, más eran sus hijos y los quería en su vida. Mira por el retrovisor notando como Jeremy mira por la ventana, había un aire superior en la manera en la cual hablaba, caminaba y miraba, por otro lado, su hija era más… Más caprichosa y orgullosa y no temía dejarlo ver. —¿Trabajas en una empresa? —Jeremy rompe el hielo —Una empresa como la abuela Jan. Keith sonríe para sí mismo —No, estamos en diferentes ramas empresariales. Posiblemente, lo heredo de Keith, pero Jeremy amaba todo lo que se veía pulcro y sofisticado —¿Puedo ver tu oficina? —¡Jeremy! —lo regaña su hermana —No es apropiado. —Son mis hijos —les aclara Keith —Todo es apropiado para ustedes. Una arrogancia que hace que Kath sonríe para sus adentros —Entonces quiero ir de compras

