Capítulo 28

862 Palabras

Narra Rocío Nos subimos al Mercedes de Anoushka, seguidos por el habitual contingente de guardaespaldas. Me he acostumbrado a su presencia, aunque todavía se siente extraño que monitoreen cada uno de mis movimientos. Anoushka enciende la radio y tararea alguna canción pop. La familiaridad es reconfortante. Me recuerda a momentos raros que pude experimentar como una adolescente normal, saliendo con mi mejor amiga sin ninguna preocupación en el mundo. El resto del camino transcurre rápidamente, lleno de la risa y el canto desafinado de Anoushka. Cuando llegamos a nuestro destino, parte de la tensión se ha ido de mis hombros. Salimos del auto y, para mi sorpresa, todas las puertas del auto se abren desde nuestro séquito. Anoushka no se da cuenta mientras me empuja hacia adelante para cam

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