No habían tenido ningún progreso en los cuatro días que habían estado allí. Sin mencionar que el rey de Occidente no había dejado a nadie pasar para ir a ver a Karim; salvo a Elian, claro. Era lógico. Él era su hombre de confianza y con quien había estado desde el comienzo. Aunque aun así… a ella le hubiera gustado verlo, así no tuviera a aquellos ojos escarlata mirándola de regreso, al menos podría ver su semblante de paz en aquel rostro dormido. -Quizás deberíamos irnos ahora. -repetía eso casi a diario -Ya te dije que no. No me marchare de aquí hasta salvarlo Suspiro -Pienso que estas siendo muy optimista con alguien que tiene ya una sentencia de muerte. Todos los sabíamos. Era cuestión de tiempo. -Cuando me marche de Regnoll… parecía estar bien. Nunca pensé… -Ya. Pero no lo está

