capítulo 10

5000 Palabras
Con una voz dulce y tierna preguntó . " ¿ estas bien ? " Batriz sonrió tímida mente e inmediatamente dijo apresurandose . " auchhhh , uf que dolor ! " Se quejó en voz alta , sus intenciones era captar la atención no sólo de fran y de su socio pero lo que no tenia en mente era cual iba a ser su reacción de Fran . " ¿ te duele mucho ? " , pregunto Fran cob cautela y incomodidad en sus palabras . " ! Oh ¡ , cielos me duele mucho , ! Fran cariño por favor acompañame a ir al estacionamiento y me abres el coche para descansar un poco mientras cierras tu trato con tu invitado ¡ ¿ que te parece ? " . Dijo tratando de persuadir a Fran y salir inmedutamente el hombre sentado frente a el azuso a que Fran acompañe a Beatriz al estacionamiento . Fran no tubo mas remedio que ponerse de pie , y luego ambas personas se quedaron mirando como Fran ponía una mano en la cintura de Beatriz y luego dirigirse hacia el estacionamiento . Pasaron 15 minutos y al final bajaron las escaleras y al ingresar al pasadizo que conducía hacia el estacionamiento se presentaron dos hombres encapuchados y pusieron un paño en el rostro a la la altura de la boca y la nariz no demoraron mas de 3 segundos que tanto como Beatriz ni Fran estuvieron conscientes de sus cuerpos . Mientras Ambos estaban inconscientes , en su mente de Beatriz empezó a bulliciar con unos fragmentos que habia leído en un libro que tenía en casa . MI PECADO FAVORITO Pecado , así le llaman a lo que doy y me has dado . . . porque viviendo en otro lado , en una cita clandestina de todo hemos gozado . Pecado , disimulamos las miradas cuando nos hemos encontrado , cuando él te lleva de la mano y yo voy acompañado . Entre murmullos y filosas lenguas nuestros nombres han circulado . . . porque nadie lo permite , porque nadie lo admite que al menos para nosotros , este amor es tan sagrado . Pecadores, así nos han llamado , en silencio y con calumnias todos nos han condenado . . . Cuando estoy entre tus brazos , cuando te miro más te amo , el amor forma un lazo , y de todos nos olvidamos . Mi pecado favorito , cuando volamos en un grito , cuando tu cuerpo va cediendo y con caricias atrevidas nos vamos consumiendo . Pecado fuera no adorarte , pecado fuera tu piel nunca haber rozado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Somos pieles que venían ya marchitas, creyendo que la vida ya se había terminado , hoy jardines de pasión nos han brotado y nos amamos locamente , aunque digan que es pecado . . . . . . . . . . pag. 1 “ Enamórate de un hombre humilde y que no aparente lo que no es . . . . . . . . . . . . . . Que se acueste sin mascaras ni secretos y se levante al natural , sin ningún tipo de vergüenza y mirándote a los ojos . Que sea inteligente , luchador y trabajador , que te ayude a ser la mejor versión de tí . Enamórate de ese hombre que todo lo quiera hacer contigo y que en tí lo encuentre todo , de ese que no te exige ni la contraseña del teléfono pero si te exige que des lo mejor de ti . Enamórate de ese " loco " que te haga reír aunque estén en un sitio público y no le importe los demás . Enamórate del hombre que quiera verte progresar y te ayude a conseguirlo , que te cuide , te respete, pero lo más importante , que te apoye en tus decisiones y te ayude a ser una excelente persona en la vida . Enamórate de ese hombre que confíe a ojos cerrados en ti , esos son los que valen de verdad . . . . . . . . . . . . . . . ” pag . 2 EL CABELLO DE UNA MUJER El cabello de una mujer , es uno de sus lugares más íntimos y a menudo poco explorados por el hombre , porque siempre se fijan en los pechos en el sexo , en las nalgas , pero el cabello es más íntimo no dejan que lo toque cualquiera el cabello de una mujer , es uno de sus bienes más preciados hay que ser cuidadoso , pero tampoco demasiado el cabello sirve como palanca , como guía para sus movimientos si tomas bien su cabello , y lo acaricias , y lo recorres , y lo jalas , puede que se deje domar , y todo se vuelva como un baile de salsa jalas su cabello y ella sabe , que tiene que levantar la barbilla , le das una vuelta con la muñeca y ella sabe que tiene permiso de dominar , le acaricias y sabe que debe ir más despacito , le rodeas el cráneo con las manos , y sabe que es hora de verte a los ojos , le quitas un mechón de la frente , y sabe que le quieres , si se sube y no se hace un chongo , o una cola de caballo , o un molo o una cebolla , y deja su cabello libre , salvaje , dar vueltas y meterse por todos lados , no lo hace por floja , es su manera de decir que te domina , al dejar caer tu cabello sobre tu pecho , esa también ,es una forma de pertenencia , una forma singular que tienen para marcar su territorio , pero es al mismo tiempo , una invitación a que la guíes , pues esto del amor de alguna forma , siempre tiene que ver con las manos . pag . 3 Naufragio Soñamos con un cielo a reventar de estrellas , navegamos en un mar colmado de ilusiones , naufragaron nuestras ideas y se las tragaron los peces . Sembramos promesas entre pedregales , clonamos besos que murieron de frío ; y cuando la luna quiso iluminarnos ya los buitres se habían comido nuestras almas . y nuestros cuerpos vacíos se alejaron paso a paso para morir en soledad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pag . 4 JURAMENTO Quiero que me prometas , que no vas a volver a aceptar un amor a medias , que no dejarás que un hombre te encierre , que si no te van a ayudar a volar te despejen la pista . Quiero que me prometas , que te vas a querer más que a nadie , que no le vas a tener miedo a estar sola , que vas a disfrutar tu soledad , que vas a entender que no podemos convivir con otra persona , hasta que aprendamos a convivir con nosotros mismos . Quiero que me prometas , que vas a curar tus alas , que las vas a usar más aunque te duelan que vas a dejar de sentirte mal , porque te llamen rara o loca , que son cumplidos , ¡ chingadamadre ! . Quiero que me prometas , que vas a hacer lo que te hace feliz , que vas a luchar contra la normalidad , contra las zonas de confort , y las mentes y personas cuadradas. . Quiero que me prometas , que vas a vivir intensamente , que vas a leer más , besar más , amar más , sentir más , oler más , coger más , perdonar más , volar más . Quiero que me prometas , que no vas aceptar eso , que muchos llaman vida , y vas a crear la tuya propia . Quiero que me lo prometas , que me prometas que no vas a dejar , que se extinga esa locura tan bonita que tienes , que no vas a dejar de hacer esas cosas , tan raras que haces , tan únicas , tan extrañas , tan tuyas . Quiero que me prometas , que pase lo que pase , que por mucho que caigas , que por mucho que duela , que por mucho que intenten bajarte , al suelo que pisan todos , seguirás siendo esa mujer , que me hizo escribir este poema . pag . 5 ÁMALA Cautiva a una mujer y no tendrás que dominarla . Dale libertad a una mujer y no tendrás que controlarla . Cuida el corazón de una mujer y no importara cuántos hombres la persigan. Dale confianza a una mujer y no tendrás problemas de celos o inseguridad . Eleva el autoestima de una mujer y tendrás mucho amor para recibir . Mantén el mismo esfuerzo que tuvistes para ganarlo y no la perderás . No intentes dominar o quitar la libertad a una mujer que nació con el alma suelta . ! Es una pérdida de tiempo ! Ámala con todo tu corazón y no dejes que tenga dudas, que otro hombre la amaría más . Si la quieres tener àmala pero , àmala de verdad por que con los sentimientos no se juega . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pag . 6 Poema : Calla corazón ( Soneto ) Autor : Miguel Ángel Silva Aguanta corazón , clamor silente , esconde tu dolor en un latido , acepta que en amor estás vencido , el frío de su boca no te miente . Silencia corazón tu llanto ingente , las dulces mariposas ya se han ido , se escapan sigilosas a otro nido , latir es el dolor de tu presente . Acaso ha sido un sueño equivocado , las sombras del adiós, sutil acecho , se mofan de tu amor abandonado . Despierta corazón , ya estás deshecho , quizás después de un sueño desdichado consigas el amor en otro lecho . pag . 7 El uso de cortinas en salón de clases * Ley de los talibanes . ¡¡A pesar de esto , la mira !! Entonces ella ( talibanes ) solo tiene que poner otra ley , que es. : ( quitar los ojos de sus órbitas ) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . EL CUENTO DE LA MARIPOSA Mi mamá era hija de una pareja de campesinos de Entre Ríos . Nació y creció en el campo entre animales , pájaros y flores . Ella nos contó que una mañana , mientras paseaba por el bosque recogiendo ramas caídas para encender el fuego del horno vio un c*****o de gusano colgando de un tallo quebrado . Pensó que sería más seguro para la pobre larva llevarla a la casa y adoptarla a su cuidado . Al llegar , la puso bajo una lámpara para que diera calor y la arrimó a una ventana para que el aire no le faltara . Durante las siguientes horas mi madre permaneció al lado de su protegida esperando el gran momento . Después de una larga espera , que no terminó hasta la mañana siguiente , la jovencita vio cómo el c*****o se rasgaba y una patita pequeña y velluda asomaba desde dentro . Todo era mágico y mi mamá nos contaba que tenía la sensación de estar presenciando un milagro . Pero , de repente, el milagro pareció volverse tragedia . La pequeña mariposa parecía no tener fuerza suficiente para romper el tejido de su cápsula . Por más que hacia fuerza no conseguía salir por la pequeña perforación de su casita efímera . Mi madre no podía quedarse sin hacer nada. Corrió hasta el cuarto de las herramientas y regresó con un par de pinzas delicadas y una tijera larga , fina y afilada que mi abuela usaba en el bordado . Con mucho cuidado de no tocar al insecto, fue cortando una ventana en el c*****o para permitir que la mariposa saliera de su encierro . Después de unos minutos de angustia, la pobre mariposa consiguió dejar atrás su cárcel y caminó a los tumbos hacia la luz de la ventana . Cuenta mi madre que, llena de emoción, abrió la ventana para despedir a la recién llegada , en su vuelo inaugural . Sin embargo , la mariposa no salió volando , ni siquiera cuando la punta de las pinzas la rozó suavemente . Pensó que estaba asustada por su presencia y la dejó junto a la ventana abierta , segura de que no la encontraría al regresar . Después de jugar toda la tarde , mi madre volvió a su cuarto y encontró junto a la ventana a su mariposa inmóvil , las alitas pegadas al cuerpo, las patitas tiesas hacia el techo . Mi mamá siempre nos contaba con qué angustia fue a llevar el insecto a su padre , a contarle todo lo sucedido y a preguntarle qué más debía haber hecho para ayudarla mejor . Mi abuelo , que parece que era uno de esos sabios casi analfabetos que andan por el mundo , le acarició la cabeza y le dijo que no había nada más que debiera haber hecho , que en realidad la buena ayuda hubiera sido hacer menos y no más . Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir , porque durante esos instantes , explicó mi abuelo , el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera en su primitivo árbol circulatorio inyecta la sangre en las alas , que así se expanden y la capacitan para volar . La mariposa que fue ayudada a salir de su caparazón nunca pudo expandir sus alas , porque mi mamá no la había dejado luchar por su vida . Mi mamá siempre nos decía que muchas veces le hubiese gustado aliviarnos el camino , pero recordaba a su mariposa y prefería dejarnos inyectar nuestras alas con la fuerza de nuestro propio corazón . — Jorge Bucay . pag . 8 Soy una stripper. Odiaba quedarme en pelotas, pero no tenía otra alternativa. Ese trabajo podía darme mucho dinero en una sola noche. ?????????? Sweet Delice Club Entré a escondidas a los vestidores, tratando de evitar a los clientes, porque no tenía puesto mi antifaz. Se suponía que las chicas no debían bailar con antifaz, pero le supliqué a mi jefe que me dejara usarlo, porque no quería que nadie me reconociera. Como yo era un elemento bastante bueno en el club, él aceptó sin problemas. "¡Athena Amington!", me regañó Rose, quien ya estaba vestida con su minifalda y su sostén, mientras yo me dirigía al vestidor para verla. Simplemente sonreí de forma tímida y me encogí de hombros. "¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡Estoy atrasada!", exclamé con las manos levantadas en señal de rendición, lo cual la hizo resoplar. Luego, dejé mi bolso deportivo sobre la mesa y respiré profundo. "¡Vamos, tienes que prepararte!", me dijo ella mientras abría mi bolso y sacaba los pantalones cortos negros y el sostén. "Tienes suerte de no tener que mostrar las tetas o el trasero", refunfuñó la mujer. "Sí, pero tengo que bailar con hombres cachondos y, con esos pantalones tan cortos, puedo sentir incluso sus erecciones", le respondí mientras me estremecía de disgusto. Se suponía que todas las strippers debían bailar en el escenario y, obviamente, terminaban quitándose la ropa. Sin embargo, mi jefe me ordenó que me pusiera esos pantalones extremadamente cortos y un sostén. Yo también debía bailar en el escenario durante mi espectáculo, pero luego debía bajar y darles a esos hombres bailes eróticos, así que creo que por eso él me dijo que no me quitara la ropa. Me estremecí cuando pensé en esos hombres tocándome. El simple hecho de pensar en eso me daba ganas de vomitar, pero afortunadamente contábamos con mucha seguridad. Los hombres no tenían derecho a tocarnos y realmente me alegraba que fuera así. "Odio este trabajo", murmuró Rose. "Yo también", susurré mientras me quitaba la ropa y me ponía el pantalón corto que solo me tapaba la mitad del trasero. Luego, me puse el sostén plateado, me miré en el espejo y suspiré. También me solté mi largo cabello n***o y ondulado, el que tenía atado en una cola de caballo. "Toma", me dijo Rose, quien rápidamente me pasó el set de maquillaje y mi antifaz. Me maquillé los párpados con un tono ahumado para resaltar mis ojos verdes. Luego, miré mi antifaz, el cual era plateado y tenía algunos diseños negros. Efectivamente, combinaba con mi atuendo. Me puse el antifaz y lo até bien firme para que no se me cayera. Después, saqué mis sexys zapatos negros de taco aguja y me los puse. En realidad, parecía una puta. Una puta sexy. Sin embargo, soy una stripper, ¿o no? Todo eso era parte de mi trabajo. "No quiero salir", le dije a Rose, quien en ese momento se estaba aplicando el lápiz labial rojo intenso y luego me lo pasó. Me volví hacia el espejo y también me pinté los labios. Cuando terminé, se lo devolví. "Piensa en el dinero que ganarás", me dijo ella para tratar de animarme. Luego, respiré profundo y cerré los ojos, pues tenía que pensar positivo. "Lo haré genial esta noche", le dije para parecer positiva, pero mi sonrisa falsa se podía notar a kilómetros de distancia. Rose se rio ante mi horrible intento de animarme. "Te ves sexy. Increíblemente sexy", dijo una voz masculina detrás de mí, así que me volví para mirarlo. Era Jerry, mi jefe, quien en realidad era bastante bueno. Sus ojos recorrieron mis largas piernas bronceadas hasta que finalmente se posaron en mi rostro. Sonreí y él me respondió con otra sonrisa. "¡Gracias!", exclamamos Rose y yo al mismo tiempo, mientras Jerry se acercaba a nosotras con un envase de aceite en la mano. Luego, se lo entregó a Rose y le guiñó un ojo. "Te traje esto. Hará que tu cuerpo resplandezca, cariño", le dijo él, por lo que la mujer puso los ojos en blanco. El resto de las strippers debían ponerse ese aceite por todo el cuerpo para verse más atractivas y sexys. Sin embargo, yo no tenía que hacerlo, porque bailaba cerca de los clientes y no queríamos arruinarles su ropa. Rose me hizo una señal con la mano y luego salió de la habitación para aplicarse el aceite sin que Jerry se la comiera con la mirada. "¿Estás lista?", me preguntó Jerry, completamente concentrado en mí. Simplemente me encogí de hombros y me revolví el cabello para que se viera más desordenado. "La verdad, me siento como una mujerzuela cuando hago esto", le respondí con sinceridad. Jerry era un hombre increíble y sabía cómo animarme en unos segundos. Él me dedicó una sonrisa tranquilizadora y luego me dio unas palmaditas en la cabeza como si fuera un perro, por lo que lo miré furiosa. Odiaba cuando hacía eso. "No deberías sentirte así", me dijo mientras saltaba sobre el mostrador y me miraba fijamente. "No te ves vulgar", agregó señalando mi ropa. Al escuchar eso, me burlé y le hice un gesto para que se fijara en mi trasero, por lo que él puso los ojos en blanco y me dijo con confianza: "Las personas usan menos ropa en la playa". "Bueno, pero no estamos en la playa", argumenté de forma desanimada. Luego, él señaló mi antifaz y me dijo sin quitarme los ojos de encima: "Estás usando un antifaz. Nadie sabrá quién eres. Además, eso te hace popular. Estoy seguro de que casi todos los hombres vienen al club porque quieren saber quién es la Misteriosa Vixen". Luego, agregó con las cejas arqueadas: "Además, no entiendo por qué te sientes como una mujerzuela si ves que el resto de las chicas bailan desnudas y tú no". "Tienes razón", concluí y me acerqué a él para abrazarlo. Jerry me abrazó con fuerza y, con una sonrisa, exclamó: "¡Siempre tengo razón, cariño!". "Sí, claro, ya te gustaría", me burlé de él. Siempre consideré a Jerry como parte de mi familia, porque me daba buenos consejos y me decía que mi lugar no estaba en un club, sino que en una universidad, pues era inteligente. Sí. De hecho, yo estaba estudiando psicología en la universidad y, cuando le conté, sonrió feliz. Jerry tenía más de treinta años y yo era solo una chica de diecinueve años que necesitaba urgentemente un trabajo, cosa que él me la dio porque sabía que lo necesitaba. "Ya terminé", le dijo Rose mientras entraba a la habitación arreglándose el sostén. Jerry la miró fijamente y Rose se sonrojó. Al notar eso, no pude evitar sonreír. "¿Estás lista?", le preguntó Jerry y se bajó del mostrador. Rose asintió y se sentó en una silla. "¿No debería salir primero Athena?", le preguntó ella y Jerry asintió. "Rose, no me llames por mi verdadero nombre. Recuerda que aquí soy Vixen", murmuré mientras miraba a mi alrededor. De hecho, solo Jerry y Rose sabían mi verdadero nombre y los demás solo me conocían como "Vixen". "¡Perdón!", exclamó ella rápidamente. Yo le sonreí y me arreglé el short, que estaba tan apretado que seguramente mi sangre no estaba circulando bien. Imagínense la tortura que significaba bailar usándolos. "Rose, tú saldrás inmediatamente después de Athena", le indicó Jerry. De inmediato, le di un golpe en el brazo y lo miré enojada. "Deja de usar mi nombre", le dije, remarcando claramente cada palabra. Él puso los ojos en blanco, asintió y me respondió: "No hay nadie alrededor". "No estoy dispuesta a correr el riesgo", le murmuré. "¡Bueno, ya es hora!", me dijo Jerry. "¡Buena suerte!", me gritó Rose. "¡Realmente la necesitaré!", exclamé mientras seguía a Jerry afuera de la habitación. En ese momento, otras strippers pasaron junto a mí y asintieron para saludarme. Ellas nunca habían visto mi rostro, solo mi antifaz. Además, tampoco parecían tener ganas de conocerme. Mientras caminábamos hacia el escenario, noté que una de las chicas me miraba furiosa. Era Stacy y no era una gran admiradora de Vixen que digamos. Al parecer, yo le estaba robando algunos de sus clientes. "Será tu turno dentro de un minuto o dos", me dijo Jerry mientras miraba el escenario para comprobar si la chica que estaba antes de mí estaba a punto de terminar. Respiré profundo para tratar de tranquilizarme. Trabajaba en ese club tres veces a la semana y, para ser honesta, después de tres meses todavía no lograba acostumbrarme a ese ambiente. Estaba segura de que vería las mismas caras de siempre entre los espectadores, ya que esos hombres siempre venían a verme cuando me tocaba bailar. "Deberías estar feliz de no estar completamente desnuda", me murmuré a mí misma para tratar de tranquilizarme. Al escuchar eso, Jerry me miró divertido, pues le encantaba verme así de inquieta. "Cálmate", me dijo él mientras negaba con la cabeza con incredulidad. "Ya lo has hecho muchas veces y siempre te pones nerviosa antes de salir al escenario", agregó Jerry. "Bueno, es bastante normal estar nerviosa si tengo que bailar casi desnuda frente a hombres lujurioso", murmuré mientras me miraba los tacones. ¿Por qué estaba haciendo eso de nuevo? Oh, sí, por el dinero. "Es tu turno, cariño", me indicó Jerry y, sin dejar de mirar al público, agregó: "Hay muchas caras nuevas". "Con eso me pones aún más nerviosa, tonto", exclamé, lo cual lo hizo reír. "Siempre estás nerviosa, pero lo harás tan bien como de costumbre. Por eso, cálmate, sube al escenario y tráeme mucho dinero en efectivo", me dijo mientras señalaba el escenario. "Eres realmente un imbécil", murmuré mientras pisaba el primer escalón del escenario. "¡Buena suerte!", susurró Jerry cuando mi canción comenzó a sonar. Elegí The Hills de The Weekend, porque me sentía muy cómoda bailándola y sabía cómo moverme con su ritmo. "¡A continuación, les presentamos a la Misteriosa Vixen!", anunció Jerry con orgullo. De inmediato, sonreí y subí al escenario con la cabeza gacha y el cabello cubriendo ligeramente mi rostro. Ya era hora de dar rienda suelta a Vixen. *** Siguiendo el ritmo de la canción de fondo, me dirigí al tubo que se encontraba en medio del escenario. Y aunque en el fondo me moría de nervios, seguí sonriendo como si nada, y tan pronto como se escuchó la voz de The Weekend, levanté la cabeza e hice contacto visual con algunos de los hombres presentes. ¡Tengo que admitir que algunos de ellos eran realmente atractivos! De hecho, fueron precisamente esos ojos lujuriosos los que me empujaron a hacer mejor mi trabajo. Una vez que la música realmente comenzó, envolví una pierna alrededor del tubo y giré, haciendo movimientos rápidos, lentos... y extremadamente sensuales. "¡Maldición!", escuché a alguien suspirar justo en frente de mí. Entonces me aparté del tubo y me arrastré hacia el hombre que estaba sentado en la primera fila; sonriéndole seductoramente al notar que me devoraba con la mirada. Tenía ojos azul celeste y cabello rubio, algo así como el Ken de Barbie. 'Bueno, lo siento, Barbie, estoy a punto de darle un baile erótico a tu hombre', pensé. Y así, bajé lentamente del escenario y me dirigí hacia él, sonriendo de nuevo cuando lo vi tragar saliva. "Hola", susurré mientras movía mi cuerpo al ritmo de la melodía, me dejé caer y le abrí las piernas. Después me puse de pie y me encargué de darle un espectáculo que nunca olvidaría. Al sentarme en su regazo, pude sentir su erección debajo de mí, aunque traté de no enojarme por ello. Por suerte, la canción terminó en ese instante, así que me incliné hacia su oído y murmuré: "Espero verte de nuevo". Claro que esa era una mentira que toda stripper les decía a sus clientes para que regresaran al establecimiento. Al segundo siguiente, todas las luces se apagaron y regresé al camerino bajo el aplauso de los hombres. Dos tipos de seguridad me acompañaron adentro ya que había locos que a veces nos seguían en busca de algo más. Sí, había desde clientes tranquilos hasta psicópatas que venían a vernos. "¡Eso fue perfecto!", Jerry gritó emocionado mientras que yo me limité a sonreír y asentir. "Vayamos a tu camerino, luego hablaremos". Cuando Jerry les indicó a los guardias que se fueran, nosotros nos dirigimos al camerino, donde vi a Rose levantarse de la silla y sonreírme ampliamente. "¡Tuve una erección con sólo verte!", ella dijo, abrazándome. "¡Si me entero de que tienes un pene, te despediré!", bromeó Jerry. Yo puse los ojos en blanco, pues era algo que solía hacer a menudo. "Vamos, es tu turno", él dijo, empujando a Rose fuera de la habitación. Entretanto, ella lo fulminó con la mirada, pero no tuvo más opción que obedecerlo. "Estoy cansada", murmuré al mismo tiempo que me apoyaba contra la pared. "Entonces vete a casa", Jerry respondió, entregándome la jugosa cantidad de quinientos dólares. ¿Ahora entienden por qué trabajo aquí? "Esperaré a Rose para que podamos irnos juntas". Jerry asintió antes de arquear las cejas y declarar: "Quiero verla bailar". "¡Ya invítala a salir!", sugerí en tono de broma, por lo que él sonrió y me guiñó un ojo, "¡Tal vez lo haga!". Con eso, ambos nos sentamos frente a un monitor donde podíamos ver a todas las demás strippers. Pronto escuché la canción de Rose, y unos segundos después, ella subió al escenario, con una encantadora sonrisa en los labios y jugueteando con su cabello. Definitivamente sabía lo que hacía, pues cada vez que bailaba, muchos la mirábamos con asombro. Luego de unos minutos, Rose acabó de bailar y regresó al camerino con Jerry siguiéndola. ¿Acaso no tenía otras chicas de las cuales ocuparse? "Necesito tu ayuda", dijo él. Yo pensaba que estaba hablando con Rose, pero como ella no respondía, me giré sólo para darme cuenta de que los dos estaban viéndome. "¿Qué ocurre?", pregunté desconcertada cuando vi que mi compañera me miraba con una amplia sonrisa mientras Jerry se apresuraba y se arrodillaba frente a mí. "¿Qué demonios pasa?", verdaderamente confundida, retrocedí unos pasos. "¡No vas a creer lo que acaba de suceder!", Rose exclamó, jalando a Jerry de las orejas como si se tratara de un niño. "¿Qué pasó? ¡Ya díganme!", en este punto, la curiosidad me estaba matando, por lo que crucé los brazos sobre el pecho y los miré fijamente. "Acabo de recibir una oferta", replicó Jerry, frotándose sus enrojecidas orejas. "¿Y? ¿Yo qué tengo que ver con eso?", cuestioné seriamente. "Alguien quiere que le hagas un baile privado en el regazo", él dijo en voz baja. "¡No!". Para empezar, nunca antes había hecho bailes de ese tipo y tampoco era algo que planeara hacer. Resoplando, Rose me miró con los ojos muy
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR