" Gracias " , dijo el doctor , volteándose a mirarnos .
"¿Por presionar el botón?", cuestioné con confusión. Riéndose entre dientes, él negó con la cabeza, y dirigiendo sus ojos hacia Rose, sonrió de nuevo.
"Tú también eres sexy", le dijo. Ahí estaba, yo sabía que él la había escuchado. Mi compañera se estaba poniendo roja como un tomate, y yo me reí, por lo que ella me pellizcó el brazo.
"¿Quién dijo que estábamos hablando de ti?", preguntó Rose, inclinando un poco la cabeza y enarcando una de sus cejas. El doctor hizo lo mismo, pero luciendo una sonrisa divertida.
¡La tensión s****l entre esos dos me estaba asfixiando!
"Jace", dijo él al tiempo que extendía su mano hacia ella.
"Rose", murmuró mi compañera para estrecharle la mano. El hombre después se presentó conmigo, y yo le respondí con un apretón de manos también.
"Athena", le dije sonriente.
"¿Qué vienen a hacer aquí, chicas?", consultó él, mirándonos con atención. Debo decir que él parecía un buen chico, y Rose estaba mirándolo a sus ojos color azul pálido.
"Vinimos a visitar a mi hermanito", respondí.
"¿Cómo se llama él?", preguntó el doctor con curiosidad.
"Thomas Willams", dijo Rose. Abriendo mucho los ojos, Jace nos regaló una sonrisa de oreja a oreja.
"Hola, yo soy su nuevo médico. El señor Johnson se retiró ayer", dijo.
"¿Se retiró?", cuestioné sorprendida. ¿Por qué? Él era un doctor bastante bueno, y yo le había confiado a mi hermanito. ¿Pero Jace? Yo ni siquiera conozco sus capacidades.
"No te preocupes, yo cuidaré bien de Thomas", dijo él en un tono tranquilizador. Yo respiré hondo no bien el ascensor se detuvo y salimos de él, y mientras nos dirigíamos a la habitación de Tommy, vi a Rose buscando algo entre las cosas que llevaba.
"¿Qué buscas?", le pregunté cuando llegamos a la puerta.
"Los pasteles que le compramos", me respondió sin dejar de revolver sus cosas y mordiéndose los labios por la concentración. Por fin, sacó unas bolsas de plástico en las que había diferentes tipos de pasteles, y yo sonreí al tiempo que abría la puerta. Allí, en la pequeña camita, vi a mi hermano hablando con una de las enfermeras. ¿Hablando? No, ahora que lo veía bien, era más como una discusión.
"Spiderman es mejor que Hulk", decía él con firmeza, y con un resoplido, la enfermera fingió desacuerdo.
"Hulk es mejor. Además, es verde", replicó ella. Dado que esa escena me hizo reír, ellos dos se voltearon a verme. "Hablaremos de esto más tarde", le dijo la enfermera a mi hermanito con un guiño, y en su camino de salida, nos dio una sonrisa.
"¡Athena! Te extrañé". Ante tal recibimiento, envolví el cuerpecito de mi hermanito con mis brazos y le di un beso en la frente.
"Yo también te extrañé, mi muchachote", le susurré, y enseguida me moví para que Rose pudiera apretujarlo como siempre. Y así lo hizo.
"¡Tía! Me estás asfixiando", gritó Tommy. Ahogando una sorpresa, ella se apartó.
"¿Qué te dije sobre llamarme 'tía'?", cuestionó ella, tratando de sonar intimidante.
"Eso te hace sentir vieja", balbuceó mi hermanito, y Rose asintió. "Pero sí eres vieja", exclamó él al tiempo que se acercaba la bolsa de pasteles.
"¡Solo tengo veintiséis!", exclamó mi compañera después de un bufido.
"Athena tiene veinte", dijo Tommy sonriéndome, y luego se llenó la boca con un muffin de chocolate.
"Oye, tranquilo con eso", le dije al tiempo que le entregaba una servilleta.
"Yo no soy vieja, es que ella es demasiado joven", argumentó Rose. Jace, el nuevo doctor, se paró a los pies de la cama a revisar el historial de Tommy con el ceño fruncido. Justo cuando yo estaba a punto de preguntarle si todo estaba bien, sonó mi celular, e ignorando la discusión de Tommy y Rose, saqué mi teléfono para ver el número de Jerry parpadeando en la pantalla.
"Tengo una llamada importante", les dije antes de salir de la habitación y atender. "¿Hola?", dije, sentándome en el banco del pasillo.
"Necesito que trabajes esta noche", me dijo él, yendo directo al grano. Se escuchaba sin aliento.
"Estoy muy cansada, Jerry. En dos días solo dormí dos horas", expliqué casi quejándome.
"Por favor. Luego de esto, te daré tres días libres", negoció, y debo decir que no sonaba nada mal.
"Trato hecho. Estaré allí en dos horas, estoy pasando un rato con Tommy", le dije.
"Son las seis. Tómate tu tiempo, que te necesito aquí a las diez".
"Gracias, Jerry".
Con un suspiro, no pude evitar volver a preguntarme cuándo mi vida se había vuelto tan complicada.
"Lo que sea por ti, cariño. Dile al niño que el tío Jerry lo visitará pronto y que lo extraño". Él amaba mucho a Tommy.
"Eso haré. Nos vemos en un rato".
Con eso, colgué y regresé a la habitación. Cuando le dije a Rose que yo también trabajaría esa noche, ella solo me miró con preocupación y asintió. Habiendo pasado dos horas con Tommy, ambas salimos de allí para prepararnos para el trabajo...
***
"Vaya, de verdad te ves cansada", comentó Jerry cuando entramos en camerino. Yo solo lo fulminé con la mirada mientras dejaba mi bolso sobre el mostrador.
"¿Qué se supone que debo hacer esta noche?", pregunté mientras me alistaba. Él se dio la vuelta para no vernos mientras nos cambiábamos.
"¿Otro baile privado?", murmuró con vacilación, dejándome helada. '¿Qué?', me pregunté mientras me ajustaba los shorts y me le acercaba.
"¿Qué dije sobre los bailes privados?", le solté con algo de molestia e incredulidad. "¡Lo de anoche fue una excepción!", exclamé. Avergonzado, él me sonrió y aclaró:
"Es el mismo hombre de anoche". '¿Qué?', exclamé de nuevo internamente. '¿El hombre que me hizo cavilar en las clases está aquí otra ve? ¿El idiota arrogante quiere que baile para él? Oh, Dios... ¿cómo me puedo negar?', pensé. "Y ahora estás sonriendo", comentó Jerry, así que me puse seria y lo miré.
"No estoy sonriendo", aclaré, sacándole la lengua.
"¿Entonces? ¿Lo harás?", preguntó.
"Sí", respondí, tratando de no mirarlo a los ojos, aunque de todas formas pude ver su sonrisa.
"Ese hombre de verdad debe haber captado tu interés", señaló Rose y Jerry asintió al escucharla.
"Cállate", murmuré mientras caminaba hacia el espejo y veía lo rojas que se me habían puesto las mejillas. ¿Por qué demonios quería que volviera a bailar para él? Procurando no darle más vueltas al asunto, me puse el antifaz.
"Tienes unos minutos, será mejor que descanses algo", me dijo Rose mientras señalaba el sofá de cuero n***o que estaba en la esquina de la habitación. Asentí y rápidamente corrí hacia él, pues realmente estaba muy cansada. Tan pronto como me dejé caer sobre el sofá, dejé escapar un suspiro y mi boca y mis ojos se cerraron.
"Todo lo que quiero es acostarme en mi cama y no levantarme por una semana", susurré. Cuando sentí que me estaba perdiendo en el mundo de los sueños, rápidamente parpadeé y me espabilé para no quedarme dormida.
"Ya pronto estarás en tu cama, cariño", dijo Rose con una sonrisa tranquilizadora antes de marcharse al escenario. 'Al menos hoy no tengo que presentarme en la tarima', agradecí internamente.
"¡Vixen! Tu cliente está aquí", anunció Jerry poco después. Tomando una buena bocanada de aire, me puse de pie. "Está en la misma habitación", dijo. "Las cámaras están apagadas".
"Quiero dormir", mascullé de mal humor mientras lo veía. Él solo se rio entre dientes y me empujó hacia la puerta.
"En menos de una hora, ya estarás durmiendo, descuida", me consoló. A regañadientes, caminé hasta la habitación y abrir la puerta sin muchos ánimos ni ganas de complacer al cliente, a ese hombre sexy que me había vuelto loca ayer. Pero hoy estaba demasiado cansada y todo lo que quería hacer era dormir. Al entrar, lo vi sentado en el sofá y me sonrió cuando me vio. Tenía puesto un traje gris y una corbata negra, el pelo desarreglado le caía por los costados y se veía increíblemente irresistible. La manera en que se sentaba y el dinero que tenía lo hacía parecer como si fuera el dueño de aquel lugar.
"Vaya, qué sorpresa", dije con sarcasmo, a lo que él sonrió y asintió.
"No tenía nada más que hacer", admitió con esa voz oscura y tentadora. Yo crucé los brazos sobre mi pecho y reí con ironía.
"Bueno, se suponía que hoy era mi día libre, pero tuve que venir porque alguien solicitó mi presencia", le dije mientras lo miraba. En el fondo se escuchaba una música suave y él se puso de pie, y se me acercó. Pasó rato mirándome como si fuera un objeto en exhibición en un museo.
"Cariño", susurró en mi oído, erizándome la piel. "No solicité tu presencia, la exigí", aclaró mientras evaluaba mi expresión.
"Después de lo que pasó ayer, pensé que no querrías volver a verme", admití.
"Después de ese beso, por supuesto que quería volver a verte", se burló él, haciendo que me sonrojara.
"¿Olvidaste que te dije gay?".
"¿Y tú que te dije puta?", replicó con un destello malvado en la mirada. Yo apreté la mandíbula pero me las arreglé para mantener mi posición.
"¿Por qué querías que viniera?", pregunté con un suspiro, cerrando los ojos por un segundo. De verdad estaba muy cansada y, cuando abrí los ojos y vi el sofá rojo, fue como si me llamara. "¿Te importaría si me siento?", le pedí.
"No", respondió él. Así que caminé hasta el sofá y me senté. Dejé escapar un suspiro de alivio porque tenía la sensación de que no podría mantenerme de pie por mucho tiempo y luego me concentré en la decoración sugerente de la habitación. "Sabes, pagué por un baile privado, no para que te sentaras", replicó él mientras me miraba. Yo hice lo mismo y le sonreí.
"¿No dijiste que no soy lo suficientemente buena para eso?", le recordé y lo vi sonreír. "Estoy cansada", confesé.
"Seas buena o no, pagué por un baile", insistió. Como pude, me puse de pie mientras inhalaba profundamente, pero él me detuvo.
"¿Quieres que baile o no?", pregunté con incredulidad. Ciertamente, este hombre era extraño.
"Me doy cuenta de que estás cansada", dijo.
"¿Y desde cuándo te importa eso?", me burlé. "¿Por qué viniste? Es que de verdad pensaba que no habías quedado satisfecho ayer", repliqué con el ceño fruncido.
"Tu baile no funcionó, pero tus labios, sí", respondió con cierta monotonía. Me quedé viéndolo mientras intentaba procesar sus palabras.
"¿Por eso viniste?", cuestioné mientras me recostaba en el sofá, tratando de entender su punto.
"Necesito que duermas conmigo", respondió con un tono que sonaba más a exigencia que a cualquier otra cosa. De inmediato abrí los ojos de par en par, pero cuando procesé sus palabras, me eché a reír.
'Por favor, dime que estás bromeando', dije internamente, rezando porque así fuera, pero ahí estaba él, mirándome completamente inexpresivo. "¿Estás hablando en serio?", exploté finalmente. "¡No soy tu maldita puta!", repliqué y estuve a punto de darle una bofetada, pero él me agarró la mano en el aire y me empujó hacia él. Mi respiración era dificultosa cuando enterró su rostro entre mi cuello y me lamió la piel, haciéndome gemir a regañadientes.
"¿Ves? Tu cuerpo responde a mí", susurró. "Pareces estresada y cansada, y yo necesito a alguien que me haga olvidar, es una situación en la cual ambos ganamos, cariño", añadió mientras se alejaba y me sentaba sobre su regazo. Apreté la mandíbula y traté de soltarme, pero fue imposible.
"Para eso están las prostitutas", espeté mientras intentaba liberarme de nuevo, pero no funcionó. el maldito era jodidamente fuerte.
"Las prostitutas no me causan erecciones", replicó sin rodeos. "Y no sé por qué, pero tú sí me excitas", agregó como si fuera algo de lo más normal.
"¿Te das cuenta de lo extraño que es todo esto?", le pregunté, procurando sonar tranquila, cuando lo único que quería hacer era gritar.
"No, la verdad no lo es; te repito, es una situación en la que los dos saldremos ganando", insistió. "Estás estresada y necesitas dinero mientras que yo necesito tener sexo".
"¿Para olvidar a tu exnovia?", cuestioné desafiantemente. Él me miró y se inclinó hacia adelante de modo que su frente tocó la mía.
"Exactamente, solo necesito a una perra que me ayude a liberar toda esta frustración", arguyó mientras me miraba fijamente a los ojos.
"¿Y qué te hace pensar que quiero acostarme contigo por dinero?", pregunté, rezando porque su ira no explotara con ese comentario.
"Tú misma lo has dicho, no tienes de otra y odias este trabajo", susurró él mientras volvía a enterrar su rostro entre mi cuello y me lamía la piel una vez más. Seguía sentada encima de él y podía sentir cómo el bulto crecía entre sus piernas. Ni siquiera hice nada y él ya estaba duro. Sin embargo, había dicho algo muy cierto y era que odiaba este trabajo. Cerré los ojos y él siguió lamiendo, besando y acariciando mis puntos débiles. Entonces, cuando se dio cuenta de que estaba demasiado perdida en mis sentimientos, me soltó las muñecas lentamente y empujó mi cara contra la suyo. Me veía directamente con esos ojos grises y podía sentir la lujuria que borbotaba en ellos.
Me besó finalmente y me hizo gemir, mientras que yo, sin saberlo, comencé a mover mis caderas sobre su erección. Él gimió contra mis labios y apretó mi cintura con fuerza; me mordió un poco y me separé al instante, pero aprovechó la oportunidad para deslizar su lengua en mi boca. ¡Maldita sea! El tipo de verdad sabía lo que estaba haciendo, podía sentir su mano viajando desde mi cintura hasta mi short y no pude contener los jadeos cuando llegó a mi zona íntima por encima del pantalón. Entonces se apartó y apoyó la frente contra la mía.
"Y a ti también te gusta", murmuró con esa sonrisa habitual. Yo respiraba con dificultad mientras trataba de procesar todo lo que acababa de pasar; a toda prisa bajé de su regazo y lo miré.
"Me haces sentir como una puta", resoplé mientras tomaba una bocanada de aire. Sus labios eran adictivos y, mientras los veía, solo quería besarlo de nuevo.
"¿Te acuestas con otros hombres?", preguntó mientras se ponía de pie. Yo sacudí la cabeza y lo miré.
"Entonces no eres una puta", concluyó.
"Eres tan jodidamente extraño", exclamé mientras caminaba hacia la puerta, pero él me detuvo antes de que pudiera agarrar el pomo.
"Solo piensa en mi propuesta, sería algo puramente s****l, sin sentimientos de por medio", insistió. "Nos hará bien a los dos. Solo piénsalo bien y me das una respuesta mañana".
"Está bien, lo pensaré", le respondí y pareció satisfecho con eso porque sonrió de oreja a oreja. Con eso, salí de la habitación y dejé escapar un suspiro cuando llegué al pasillo. La verdad era una propuesta muy tentadora. Yo ni siquiera era virgen, pues perdí mi virginidad cuando tenía dieciséis años... No fue un error ni mucho menos, amaba al chico y él a mí, pero como todo a esa edad, fue efímero.
'¿Debería aceptar o no?', me pregunté.
pag . 9
Ella es loca.
Loca por que sueña despierta.
Por que sonríe sin motivo.
Por que lee y se transporta.
Por que anda despeinada y con el alma viva.
Es loca por que brinca charquitos y baila con la lluvia.
Loca Por que escribe poesía.
Loca por que platica con la luna.
Loca por que ama el café y canta a todo pulmón.
Loca por que cuando ama, se entrega completa.
Por que le encanta volar.
Ella es loca y ese es su mundo.
Un mundo que no cualquiera puede habitar .
pag . 10
“SE SOLICITA AMANTE, PERO AMANTE DE VERDAD .
Uno que no tenga tantas mentiras, que no sea un Don Juan pero que tenga experiencia , que no venga a hablarme de sus aventuras ni a enseñarme de posiciones .
No quiero un hombre casado , no quiero a mí lado un idiota llorando por decidir con quién quedarse , si tiene algo que decidir que sea el sabor del helado que me comprará .
Sé solicita un amante , uno que me compre rosas cada tercer día y que me diga te quiero de lunes a domingo . , que me ayude a desarreglar la cama pero que sepa tenderla .
Quiero que vaya conmigo a misa pero que sé atreva a pecar conmigo todas las noches .
Qué despues de hacer el amor se quede conmigo a ver el techo , no quiero que sé levante a oír música o a fumar un cigarrillo, no quiero que empiece a vestirse por que sé le hace tarde .
Lo quiero dispuesto a mis horas pero sin interferir en las suyas .
Sé solicita un amante , que no sea compañero de trabajo y que no sea mí vecino,que le guste el café con leche y el pan de muerto , quiero qué esté a mí lado los dias que enferme aún que solo sea de gripe .
Quiero un amante perfecto lleno de errores , que no le intimide mí soledad y que soporte mis berrinches .
No lo quiero de grandes atributos, con que se mueva en la cama es más que suficiente .
¿ que ofrezco yo . ? :
No soy tan bonita ni de cuerpo tan perfecto, tengo un carácter de los mil diablos, detesto los vicios y amo el café y me gusta soñar , soy sincera , leal y amorosa .
Todavía tengo pudor al desvestirme pero disfruto plenamente del sexo , estoy enamorada de la vida .
Si un hombre no puede dar honestidad , respeto y amor . . . . no vale la pena perder el tiempo .
pag . 11
Poema : Luna de llanto ( Ovillejo )
Autor : Miguel Ángel Silva
¿ Quién sabe de mi fortuna ?
¡ La luna !
¿ Cuándo el dolor es derroche?
¡de noche !
¿ Se quiebra mi voz al canto ?
¡ es llanto !
Te has ido y no sabes cuánto
pesa esta melancolía
por eso día tras día
la luna de noche es llanto .
Por si lo olvidaste Mujer
Un hombre maduro te va amar de pies hasta la última estría y arruga que vaya apareciendo en tu cuerpo. Jamás sentirá pena por tu estatura o por tus defectos y nunca te juzgará por tu pasado.
Un hombre de verdad te querrá todos los días, incluso en aquellos días del mes que ni tú misma te aguantas.
Ese hombre de verdad va creer en tu libertad, amara tus ocurrencias, tus metas, ocurrencias y cada detalle que "hace perfecta" a una sola mujer. Y entiéndelo nunca querrá cambiar nada de ti, simplemente te ayudará a crecer, te ayudará a que tengas sed de ser mejor que ayer. Porque un hombre maduro ya experimentado sabe más por viejo y te ayudará en su madures a crecer y evolucionar.
Un hombre maduro te dará alas , no te las cortará, te dará la mano cuando estés en el suelo , el hombro para que llores cuando ya no aguantes más , sus abraxos cuando no te sientas segura , y su calor cuando sientas frío .