Vi con mis propios ojos como Rita salía de aquél lugar hecha una furia, y sin detenerse en ningún momento marcó su camino directo a la salida del edificio. Viendo que realmente no tenía mucho más que poder hacer en aquel lugar, no me quedó más remedio que ir tras ella, mientras intentaba alcanzarla y seguirle el paso. _¡Rita, espera!-Solté mientras trotaba hasta su lugar, pero no pareció conmovida ante esto y no se detuvo hasta que nos encontrábamos fuera. Una vez allí se giró hacia mi con lágrimas en sus ojos, cosa que me confundió un poco, debido a su anterior actitud dentro del lugar. -¡Estoy harta de los hombres!-Gritó de manera desaforada llevándose unas cuantas miradas de los transeúntes que justo caminaban por allí.- ¿¡Por qué diablos arruinan todo!? Si bien realmente se había dir

