Había tenido un día realmente largo hoy, y eso que aún las agujas del reloj no apuntaban al mediodía. Primeramente con el reclutamiento de postulantes para el puesto de asistente que me había sacado más tiempo del que pretendía y luego la avalancha de paparazzis que intentaban a toda costa obtener su tajada de pastel de la semana. Haciéndome preguntas realmente estúpidas y sin sentido, para obtener mi atención en ellas. A veces se volvía agotador huir de esos seres apáticos que sólo buscan jugosos titulares para su beneficio. Debía admitir que la ayuda de aquel postulante si me había servido de mucho, a pesar de que realmente pensara que ser mi asistente no era el trabajo adecuado para él. No lo veía asistiendo a desfiles y mucho menos ayudándome a crear el intinerario para éstos mismos.
Luego de despedirme de él, entré en el edificio donde se producirían las fotos que tendrían lugar en la revista sobre tendencias de las que yo formaba parte como equipo de imagen y claramente, también siendo benefactora de ello.
Apenas me hice visible dentro del estudio Ivonne, la directora de imagen , saltó hacia mi de manera desesperada.
-¡Rita! ¡Gracias al cielo estás aquí! Necesito de tu urgente ayuda.
-¿Qué sucede? ¿Los vestuarios están en orden?-Pregunté preocupada ante su visible nerviosismo.
-Oh no, no. Los vestuarios están bien. Pero nos está haciendo falta una figura masculina para la portada. No contamos con los suficientes modelos aquí, y el que estaba destinado a venir se enfermó y se encuentra imposibilitado de asistir.
Soplé con frustración el aire de mis pulmones, mientras pasaba una mano por mi cabello.
-Maldita sea. ¿Y ahora de dónde sacaré un modelo masculino para hoy?
Como si la respuesta me la hubiera dado mi propia mente de manera instantánea, me giré sobre mis talones observando a través de una pequeña hendija de la puerta que daba a la calle. En efecto, él aún se encontraba allí hablando por teléfono celular mientras descansaba sobre la moto. Mordí mi labio levemente, dudando si acaso estaba bien la descabellada idea que mantenía rondando en mi cabeza.
Junté aire y salí a la calle rápidamente, antes de que fuera tarde. Él me observó algo desconcertado mientras me paraba frente a su rostro. Guardó rápidamente su teléfono mientras levantaba una ceja.
-¿Tan rápido has finalizado?
-No, de hecho están por comenzar.
Le sonreí. Debía de ser amable después de todo, si es que pretendía que me cumpliera el favor. Él me observó aún más desconcertado cuando le dije esto.
-¿...Entonces...?
-Quería pedirte un favor.-Nuevamente, levantó sus cejas al oírme. Hice mi mejor intento de recrear una cara lastimosa que rogaba por ayuda.-Nos hace falta un modelo para poder comenzar.
Él soltó una gran carcajada, que casi lo voltea de la moto. Pronto comprendió que no era una broma al ver que mi semblante no cambió en ningún momento. Me observó casi atónito a mis palabras.
-Oh, con que no es broma, ¿Verdad?-Le miré seriamente, dejando que mi rostro respondiera por mí. Él soltó otra pequeña risita.-Déjame ver si entendí...¿Acaso quieres que modele para tu revista?
Frustrada ante sus reiteradas burlas y con la paciencia rozando el suelo, respondí.
-Sí, ¿Es que acaso eres tonto? Simplemente nos faltaba alguien y creí que tenías potencial con tu-Señalé su entera persona con mi mano.-...hegemónico rostro.
-¿Crees que soy atractivo?-Me sonrió coqueto, a lo que rodé mis ojos. Él notó que ya no estaba para juegos.-Era broma. No te enfades.
-Necesito tu respuesta, sino tendré que salir a buscar a alguien en cuanto antes.
-¿Esto influirá en tu decisión por el puesto de asistente?
Lo miré, cruzando mis brazos. Él me observó con sus grandes ojos verdes fingiendo inocencia. Definitivamente, no dejaba oportunidad sin tomar. Solté un bufido mientras blanqueaba mis ojos nuevamente.
-Lo pensaré. ¿Entonces aceptas?
Él se bajó de su motocicleta y quitó las llaves de ésta, sonriendo.
-De acuerdo. Aquí me tienes.
Sonreí algo emocionada debido a que eso significaba un problema menos que resolver en el día, y no haría falta retrasar nada para resolverlo. Tomé su muñeca y casi a la fuerza le arrastré rápidamente hacia adentro. La directora de imagen se acercó a nosotros, algo sorprendida. Supongo que por la rapidez con la que había aparecido. Lo lancé hacia ella como si fuera la presa que hacia falta para alimentar a los leones.
-Te he traído la solución. Todo tuyo.-Sonreí-
Él observaba todo algo perdido, como si realmente nunca hubiese estado en una producción de fotos, y tranquilamente, podía llegar a ser algo muy posible. Sólo rogaba al cielo que no se notara demasiado en cámaras. La directora de imagen lo guió hasta el vestuario, algo sorprendida también.
Mientras tanto, me dirigí hacia donde se encontraban las y los demás modelos. Saludé a cada uno de ellos rápidamente y me posicioné en una de las sillas cercanas al camarógrafo. Mientras tanto, la directora de imagen se acerca a mi rápidamente.
-Rita.-Llamó a mi nombre, por lo que la miré. Se acercó un poco más a mi para que la conversación sólo fuese oída por nosotras dos.-¿De dónde lo has sacado?
-Oh, ¿Al muchacho? Era uno de los postulados para el puesto de asistente en la empresa.
-¿En serio? ¿Y qué hacías llegando junto a él?
Levanté mi mano en un ademán de poca importancia.
-Oh, larga historia. ¿Por qué la pregunta?
-Bueno, es muy educado.-Sonrió.-Se adaptó al instante a las indicaciones que le dí de vestuario.
-Oh, sí. Olvidé mencionarte que no te dejes seducir por su encanto, Ivonne.-Bromeé.-Es un idiota cuando así lo quiere.
-¿Cuál es su nombre?
Me quedé pensativa por un momento, intentando recordar.
-Sebastián, si no me equivoco.
Minutos luego de que dijera su nombre, apareció con la primer tanda de vestuario puesta. Eso significaba que ya estaban todos listos para comenzar, por lo que comenzaron las indicaciones y momentos después, la cámara comenzó a disparar.
Debía admitir que Ivonne tenía razón con su comentario, entendía casi a la perfección las indicaciones que le otorgaban, y sus poses no estaban nada mal. Observando las fotos ya tomadas, me di cuenta que podrían haber estado mucho peor con lo improvisado que había estado todo. De hecho, debía de admitir que me encontraba más que conforme con el resultado.
De a momentos su mirada encontraba la mía y me sonreía, mientras yo levantaba mis pulgares en señal de ánimo. La primera tanda de vestuario había sido un éxito. Ahora tocaba sólo la segunda, que trataba sobre pantalones de mezclilla y trajes de baño. Temía que me rechazara la propuesta debido a que éstas eran con el torso descubierto, y no sabía realmente qué tanta seguridad tenía con su cuerpo. Incluso, entendía totalmente si se negaba a ello.
Sin embargo, unos minutos después hizo su aparición con una bata encima, por lo que supuse que simplemente decidió seguir con la producción. Le indicaron que ya podía quitarse la bata para poder lucir los pantalones en las fotos, y podía jurar que el agua que había tomado tan sólo segundos antes se había detenido en medio de mi garganta.
Creo que dicho sea de paso, oí a todas las mujeres del lugar entrecortando su respiración en sorpresa, cautivadas por el definido torso que éste ser mantenía. Además de esto, su piel estaba decorada por varios tatuajes alrededor, de los cuáles tampoco tenía idea. Me encontraba sorprendida, ante todo porque no se veía a simple vista como alguien atlético, pero podías notar fácilmente que era un cuerpo entrenado. Además de ello, la confianza con la que se desenvolvía ante la cámara era lo que me sorprendía aún más. Realmente había encontrado una aguja en un pajar, y no me imaginaba para nada que los resultados me salieran así de bien.
La producción de fotos culminó, pero Ivonne me pidió casi de rodillas si Sebastián era capaz de modelar algunas prendas de trajes de baño para tener en reserva con el fin de futuras publicaciones. Debido a ello, me acerqué a él para consultarle mientras se ponía su bata nuevamente. Al verme cerca, sonrió.
-¿Qué tal estuve?
Solté un bufido, asintiendo con mi cabeza.
-Bueno, me has sorprendido. Muchísimo mejor de lo que esperaba.-Él sonrió divertido en respuesta.-Escucha, la directora de imagen me ha pedido si puedes modelar algunas fotos más sólo, son unos cuántos trajes de baño. De todas formas si aceptas irá incluido en tu pago.
Él abrió sus ojos con sorpresa.
-¿Me pagarán por esto?
Lo miré confundida.
-Pues...sí. Como a todos los modelos.
Él asintió en aprobación, sorprendido.
-Bien. De acuerdo, supongo que no tengo problema en hacer unas fotos más.
Sonreí triunfante.
-Genial, les diré a los demás. Mientras tanto, es mejor que vayas a que maquillaje retoque tu rostro.
Él asintió mientras se dirigía a las sillas donde estaban las maquilladoras asistiendo a los modelos. Mientras tanto, ayudé un poco con la escenografía y la elección de vestuario. Llegó minutos después, sonriendo coquetamente.
-¿Qué sucede?-Lo miré con desconfianza.-¿Qué te traes entre manos?
Él mostró un pequeño frasco en una de sus manos, mirándome divertido.
-¿Me ayudas con el bronceador? Me dijeron que de esa forma refleja mejor la luz ante la cámara.
Quitó su bata frente a mi. Debía admitir que me puse levemente nerviosa al respecto, pero no iba a dejar que él lo notara. Tomé bruscamente aquél frasco y comencé a volcar una gran cantidad sobre su espalda, mientras con mi mano intentaba esparcirlo de manera uniforme. Casi de manera inconsciente, delineé con mis dedos el gran tatuaje de un dragón que tenía en medio de su espalda. Una vez había terminado, se giró hasta quedar frente a mí, observando en silencio cada uno de mis movimientos atentamente, como si disfrutara de la situación. Notó rápidamente que una gran cantidad de producto había quedado en mi mano a modo de sobrante, y realmente no sabía hacia dónde lanzarlo. Sin previo aviso él tomó mi muñeca y tirando de mi, posó mi mano sobre su abdomen, arrastrándola junto al producto en mi mano, mientras me seguía observando en silencio con una leve, casi imperceptible sonrisa. Al acercarme a la fuerza, mi rostro se mantuvo a una peligrosa cercanía con el suyo. Mis dedos acariciando a través de sus abdominales mientras tenía a sus ojos verdes penetrando en los míos, me mantuvieron en trance por unos cuántos segundos. Cuando caí nuevamente en la realidad sacudí mi mano, señalándolo.
-No te pases de confianza.-Le amenacé con mi dedo mientras intentaba limpiar con un pañuelo mi mano.
-Lo siento.-Sonrió.-Debo admitir que tienes lindas manos.
Su comentario, por alguna razón había logrado que mis mejillas tomen un poco de calor. Pero sin darle más importancia al asunto, salí de la escenografía para que pudieran finalizar el trabajo de una vez. Rápidamente le otorgaron otras indicaciones a Sebastián y la cámara volvió a disparar. Nuevamente, me encontraba más que conforme con los resultados obtenidos al respecto.
Unos cuántos cambios de vestuario más adelante, y la producción había finalizado. No sin antes dar un agradecimiento general de mi parte hacia todo el equipo de trabajo, que respondieron con un aplauso grupal por parte de todos. Una vez cambiado y con su ropa de civil nuevamente puesta, Sebastián se acercó a mi.
-Bueno, debo de admitir que eso ha sido divertido.
-Realmente lo fue. Gracias por haber aceptado.
Mientras proseguíamos con nuestra charla, Sebastián subió a su motocicleta mientras encendía el motor.
-No hay de qué.-Sonrió bajando su mirada.- ¿Quieres que te lleve a tu casa?
Negué con mi cabeza rápidamente.
-Oh, no. No te preocupes, tengo que ir primero hacia mi oficina a terminar unos documentos, asi que me tomaré un taxi.
Él asintió.
-De acuerdo.-Dijo mientras se posicionaba en su moto, a punto de arrancar.-¿Entonces, ahora sí tengo oportunidad como asistente?
Sonreí levemente al ver su sonrisa coqueta.
-Lo consultaré con mi almohada.-Respondí cruzada de brazos.
-Me resulta un trato justo. Sobre todo si luego terminas soñando conmigo.-Bromeó guiñandome un ojo mientras ajustaba su casco.
Sin darle respuesta verbal, le saqué el dedo medio. Él sólo sonrió en respuesta y lo ví desaparecer a gran velocidad en la carretera.