-Antes de perder mi trabajo.-Sonreí falsamente mientras bebía lo que quedaba de mi vaso. -¿Ese trabajo de editor en un periódico del que me habías hablado? -Asi es. Ella se quedó pensativa por un momento. Luego, elevó su copa hacia mi en un brindis. La observé algo desconcertado. -Bueno, brindemos por tu nuevo trabajo y esperemos que no lo pierdas también.-Sonrió emocionada. -Gracias, eres muy buena con la motivación.-solté de manera sarcástica, mientras ella levantaba sus hombros. -Qué va, eres un niño grande, a estas alturas de la vida lo menos que te mueve es la motivación. -Siquiera sabes cuántos años tengo como para decirme niño. -Por tu actitud podría deducir tranquilamente que no pasas los veinticinco. Levanté ambas cejas pensativo. -Bueno, no sé como deba de tomarme est

